A 20 años de “OK Computer”

Ayer se cumplieron 20 años del lanzamiento de “OK Computer”, tercer disco de Radiohead, uno de los mejores discos de la década del 90 y quizás la obra maestra de la banda.

|Por Marcos Gabarain|


“OK Computer” llevó 8 meses de grabación, hecho enteramente en Inglaterra y en dos estudios diferentes (Canned Applause y St Catherine’s Court). En la década de los 90, sólo lo supera “Nevermind” de Nirvana ahí arriba en la cima de los mejores discos. El arte de tapa, realizado por Stanley Donwood, es una fotografía de una autopista en Conneticut rodeada de imagenes y carteles.

Rolling Stone lo consideró en su momento como el Dark Side Of The Moon de los 90. Wow, busquemos comparaciones: primero, los tópicos de las canciones (alienación, rutina, paranoia e invasión tecnológica) y segundo, algunos pasajes musicales que pueden acercarse a la locura premonitoria de aquel enorme disco de los Floyd (La explosión sinfónica de “Exit Music (for a film)”, por ejemplo).

The Dark Side Of The Moon es considerado por muchos y por quien escribe estas palabras el disco con mejor sonido e ingeniería. Bueno, Nigel Godrich acaricia ese Olimpo al mando de la producción de “OK Computer”. Eso se logra con una buena porción de insania y ambición. Yorke vuelca sus angustias, su terror por los aviones (“Lucky” y su estribillo) y los autos (el vídeo de “Karma Police” y el título de “Airbag”) y parodia la vida moderna inglesa de manera magistral en “No Surprises” y en la robótica “Fitter Happier”.

 

 

Airbag” da por comenzada la travesía con un potente riff de Johnny Greenwood. La canción es una pieza espacial (“In an interstellar burst/I am back to save the universe”) inspirada en DJ Shadow (se hizo con batería electrónica tratando de imitar su sonido).”Paranoid Android” comienza siendo un acústico cuya tensión va en aumento hasta una explosión de guitarras distorsionadas que desembocan en un lamento “yorkiano” con la tétrica frase “God loves his children”. Es un tremendo rejunte de 3 canciones diferentes. Ah, y esa enumeración final que incluye a los yuppies, el polvo y los gritos recuerda al final de “Eclipse” del LP de Pink Floyd anteriormente mencionado.

“Subterranean Homesick Alien” es, desde el título, un homenaje a “Subterranean Homesick Blues” de Bob Dylan. Es literalmente el deseo de alejarse de la mundana tierra en un plato volador con los Aliens que vigilan desde el cielo (“Take me on board their beautiful ship/Show me the world as I’d love to see it”). El estribillo a puro plato es simplemente genial, y los arreglos sicodélicos de Greenwood en la estrofa realmente te llevan por valles marcianos.

“Exit Music (For a Film)” es una plegaria de amor hacia una aventura fuera del pueblo y la rutina. Esta es otra canción cuya teatralidad asciende hasta una cúspide de teclados y emoción exorbitantes. Dato curioso: no tiene estribillo. Se puede interpelar un peso Floydiano en el ritmo y ese in crescendo sonoro (“Now we are one in everlasting peace”, hermosa frase). Según ellos, fue clave el remake cinematográfico de Romeo y Julieta para crear la canción.

 

 

En “Let Down”, esa parafernalia de andar en círculos en autopistas, subirse y bajarse de aviones es totalmente decepcionante y monótona. Yorke quiere que le crezcan alas para salir de esa alienación humana, en una canción que empieza a mostrar la curiosidad de la banda por la música electrónica. Thom la rompe cantando esta canción, en realidad en todas (cada alarido suyo es una emoción diferente).

Tal vez “Karma Police” es la canción más famosa del disco(fue lanzada como single). Esa “policía del Karma” es un chiste interno que usaban los Radiohead para joder a alguno cuando se mandaba un moco. El resultado es algo maravilloso: un acústico pesado y dramático que puede relacionarse con la persecución ideológica reflejada en la novela “1984” de George Orwell (“This is what you’ll get/When you mess with us”). El bajo de Colin Greenwood es brillante, ascendente y lleno de épica para desconcentrar.

La robótica voz de “Fitter Happier” contiene una letra que es, según el propio Yorke, “lo más inquietante que he escrito”. Crítica dura a la sociedad de consumo, la tecnología y la hipocresía a nivel social. Es también un adelanto de lo que se venía en el próximo disco. La furia guitarrera vuelve en “Electioneering”, que cuenta con una marcha casi militar y una histriónica viola de parte de Johnny. El FMI y los políticos chupasangre son los objetivos de Thom en esta tremenda postura anti política hecha canción.

“Climbing Up The Walls” es la canción más oscura del disco. La pesada bata de Phil Selway y la tocada voz de Yorke son un reptil de dos cabezas que emerge desde la covacha más oscura de la ciudad para comerse niños de familias pacatas. Greenwood introduce las cuerdas al mundo Radiohead en un altísimo nivel. Temazo.“No Surprises” es un réquiem para el oficinista frustrado y opaco. La melodía es un tanto infantil y se ajusta a un mensaje suicida urgente como via de escape a una vida sin sentido. Letra fría y potente que deja por sentado esa disconformidad hacia ese vivir aburrido e inexplicable (“Such a Pretty house/And such a pretty garden”). Punto super alto.

Lucky” es una canción de tremendas texturas, la descripción de un accidente aéreo (El pequeño Thomas siempre le tuvo terror a los aeroplanos) y el comienzo de la despedida de un tremendo disco. Hay algo trágico, algo romántico y algo heroico en su desarrollo y lírica. También se puede ver una intención política (“The head of state/Has called for me by name/But I don’t have time for him”). Emociones altas. Aquí también hay algo que recuerda a David Gilmour.

“The Tourist” es el “hasta luego”. Una enorme interpretación vocal del frontman, suave e hipnótica que pide una bajada de cambio urgente a la carrera hacia la muerte. Toques jazzeros en el ritmo y hermosas guitarras sobresalen en el final de un disco tan clave como “Sgt. Pepper’s” de los Beatles. Uno quiere usualmente que estos discos duren 24 horas, pero todo tiene un final.

Radiohead vuela sobre los demás gigantes británicos de los 90 (Blur y Oasis) por su introspección, su meticulosa música y esas ansias de separarse y romper y romper y romper. Los escalones que suben desde “Pablo Honey” hasta, por poner un inexistente límite a su evolución, “Kid A” y “Amnesiac” son vitales para el desarrollo del espectro artístico mundial. Ellos se atrevieron a meterse en un terreno desconocido como lo fue la electrónica y salieron airosos con un cambio de paradigma como resultado. Todo eso y este presente que los tiene en constante cambio y superioridad musical es gracias a esa disconformidad que los llevó a crear “OK Computer”, a no quedarse en el exitoso “The Bends” y a buscar mucho más dentro de sus cabezas (Johnny Greenwood debería tener una estatua por su interminable apertura sonora).

“OKNOTOK”

La banda anunció a principios de mayo que, a modo de conmemoración de los 20 pirulos del LP, lanzará el 23 de junio una reedición llamada “OKNOTOK” que incluirá un disco más con bonus tracks, en el que estarán “Lift” (habitual canción en el repertorio en vivo),“I Promise”, “Man of War” y 8 Lados B. Esta es la lista completa de ese disco extra:

I PROMISE

MAN OF WAR

LIFT

LULL

MEETING IN THE AISLE

MELATONIN

A REMINDER

POLYETHYLENE (PARTS 1 & 2)

PEARLY

PALO ALTO

HOW I MADE MY MILLIONS

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