Canciones Eternas: “Bohemian Rhapsody” de Queen

Dado el aluvión de información sobre Queen a partir del lanzamiento de la Biopic de Freddie Mercury, es menester contar la historia de la monumental “Bohemian Rhapsody”. En 1975, Mercury ideó su ópera imaginaria y, con ayuda de sus compañeros de banda, nació una de las canciones más importantes de la historia.

|Por Marcos Gabarain|


Cliché. Siempre intento caer en el cliché. Pero por algo existe “Stairway To Heaven”, “Imagine”, “Solo Le Pido A Dios” y tantas otras. Los grandes éxitos de la historia trascienden constantemente. Lo loco es volver a sentir la importancia de una música, una letra, una banda. El envión de la película de Freddie Mercury me detiene hoy ante su mejor canción.

Queen siempre fue vanguardia. Desde el día uno que no quisieron ser convencionales, y gracias a ello hoy en día los espectáculos, la puesta en escena y la música en su totalidad es diferente. Luego de “Bohemian Rhapsody”, Queen nunca se detuvo. La búsqueda de excelencia siguió hasta los últimos días de Mercury, en 1991.

El propio Bulsara fue quien había imaginado una ópera de rock en su cabeza. El resultado fue asombroso y épico: 6 partes diferentes, conectadas por el buen gusto y la sorpresa. Freddie tenía concretada la balada, parte donde la letra se torna fatalista (“momma, just killed a man”) y con influencias del teatro de Shakespeare. May hace el resto con su guitarra, hasta que irrumpe el piano.

Para lograr la eventual sección de ópera,  Freddie desgastó al resto de sus compañeros. Brian May, Roger Taylor y John Deacon llegaron a grabar hasta 12 horas por sesión hasta que dieron en el clavo con la intención y la tonalidad de las armonías. El cantante se inspiró en Scaramouche, de Las bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus Mozart. El segundo movimiento desemboca en un galope roquero con un demoledor solo de Brian May.


La conexión de todas las partes es un factor importante para la emoción que emana la canción en todas sus partes. Pocas canciones te ponen los pelos de punta, te sorprenden y te hacen llorar. Todo eso sucede en “Bohemian Rhapsody” gracias a que su estructura no da respiro. Cuando Mercury llega al final, su voz suena sincera y gloriosa. Los 6 minutos completos son una montaña rusa elegante y romántica.

Miles de análisis y conjeturas se han hecho sobre la intención de la letra, tomando como base la orientación sexual del cantante de la banda y un mensaje que incita a su “salida del closet”. La realidad es que el mismo Farrokh nunca reveló la verdadera historia sobre “Bohemian Rhapsody”, y por eso mismo la intriga sirve para dejarse llevar e imaginarse a la obra como uno quiera. Todo está dicho.


La canción siempre fue una fija en los recitales de Queen, aunque no se ejecutaba en su totalidad. Quizás la versión más emotiva es aquella que formó parte del reducido set que la banda realizó en el Live Aid de 1985, considerado por muchos el mejor show de la historia.

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