Canciones Eternas: “El Necio” de Silvio Rodriguez

En 1992, Silvio Rodriguez grabó tal vez su poesía más significativa, un testamento de lucha individual y la “necedad de vivir sin tener precio”. “El Necio”, correspondiente al disco “Silvio”, obtuvo una inspiración propia y ajena. Fidel Castro, el Muro de Berlín y el fin de una década.

|Por Marcos Gabarain|


A Jorge Guillermo

Sin lugar a dudas, los momentos finales de la Guerra Fría fueron quizás los mas polémicos, los más decisivos y los mas testimoniales. El mundo daría el brazo a torcer en pos del capitalismo y la dominación norteamericana. ¿Acierto o error? nadie lo sabe. Pero para aquellos que sentían la revolución en sus venas, fue un momento de cambios y frustraciones.

En una entrevista para la Radio Nacional de Venezuela hace ya varios años, el trovador cubano Silvio Rodriguez contó cómo creó “El Necio”, una canción que se incluyó en el disco “Silvio”, de 1992. “Estaba pensando en Fidel, y hasta cierto punto, en mi”, aclaró el cantautor.

En épocas de la caída del muro de Berlín, la palabra de Silvio Rodriguez, un hombre de ideologías marcadas y un hábil escritor de pensamientos e historias, era reclamada. Pues el fin de la división alemana marcaba el avance del oeste hacia el este, una manera de actuar vs. la otra. Rodriguez optó por el silencio (“no tengo tampoco por qué pronunciarme acerca de cada cosa que sucede”) hasta que se vio involucrado el mismo en acusaciones y frustraciones.

Silvio estaba en el aeropuerto internacional de Miami, en camino a Puerto Rico. “Donde está mi guitarra, está mi patria”, solía decir Atahualpa Yupanqui. Según su propio testimonio, dos empleados cubanos vieron que la funda de su guitarra llevaba una calcomanía de Fidel Castro, hecho que provocó la destrucción de su instrumento.

“Cuando llegué a Puerto Rico, escuché en la radio un programa desde Miami donde decían que la contrarrevolución estaba muy decaída porque habían pasado los revolucionarios ‘fulano’ y ‘mengano’, entre ellos yo, por Miami y en otra época nos hubieran arrastrado, hubieran limpiado las calles con nosotros”, aclaró Rodriguez en Venezuela.

La situación lo sobrepasó. El cubano sintió la primer acusación hacia su persona y no la dejó pasar. Tenía muchas cosas guardadas que vieron la luz en “El Necio”, una de las poesías mas fuertes de la música latinoamericana, un testamento del cambio de época, la ambición personal y la imagen de un líder revolucionario en años de derrumbes.

Con una instrumentación de guitarra que sólo él podría haber logrado, “El Necio” comienza acapella con un Silvio Rodriguez en un pedestal, reviviendo historias y asumiendo su humanidad y su destino (“Yo me muero como viví”). Y ante tanta injusticia, tanto desparpajo, sangre y egoísmo, él remata: “Allá Dios, qué será divino”.

Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio

La grandeza de un hombre llega en momentos agudos, de cuestionamientos y dilemas. He aquí un gran hombre que con su guitarra y su lápiz salió aireado de una situación que podría habérselo llevado a no se donde. Silvio Rodriguez se sienta en la mesa chica de los valientes de la música latinoamericana, con el “full full” de los méritos.

Un extracto personal

Luego de un accidente automovilístico que se llevó la vida de mi única hermana, Juana, mi familia fue un puño apretado. Unos pocos años después, y luego de la tormenta de nuestra existencia, yo observaba a mi padre pintar en el garage de nuestra casa en Otamendi, encontrando consuelo y valor a través del arte, la serenidad y, entre otras obras, “El Necio” de Silvio Rodriguez.

La perra de mi hermana se echaba a un lado a acompañarlo, a vivir su lucha interna y a sentirlo en frases como “Yo no sé lo que es el destino/caminando fui lo que fui”. Esto es sólo un ejemplo del afán de superación y la monstruosa energía que emana una canción como “El Necio”.

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