Ca7riel y Paco Amoroso detonaron el TRI

Después de una doble función en Niceto, el dúo cayó a Mar del Plata con su demoledor show. En la previa, Bhavi jugó de local y regaló grandes momentos. Fotos por POGO.

|Por Tomás Vidal|


La noche prometía y mucho. Ya la primera impresión al ingresar al Club TRI era imponente: mucho humo y una valla de contención. ¿Una valla? Así es, cómo leíste. Se presagiaba algo sabroso.

Mucha gente quedó sin poder disfrutar del show. Algunos aventurados fueron hasta la entrada y consultaron si había alguna manera de lograr entrar pero fracasaron rotundamente. Sold Out y a otra cosa.

A las 21 se subió al escenario el salido de Mardel, el que se presentaba por primera vez en su ciudad. Bhavi junto a su banda hicieron vibrar al público con varios de sus éxitos. Después de tocar en el primer día del Lollapalooza 2019, y de varias fechas por la city porteña, el trapero se calzó su tapado e interpretó un prolijo set de unos 30/40 minutos aproximadamente.

Fueron 9 temas en donde Bhavi demostró por qué es uno de los artistas argentinos con más reproducciones. «Bésame», «Visa», «9070» y «No lo entiendo» fueron sus primeros temas, como para que la gente se vaya preparando para lo que se venía. Apenas una hora antes de subirse al escenario, el belga-argentino compartió en sus redes sociales un tema inédito junto a Paco Amoroso: «Glitter». Este track venía generando mucha expectativa, sobre todo por la promoción del trapero en sus redes sociales. El video oficial ya cuenta con más de 500 mil reproducciones. Y por supuesto no podía dejar pasar la oportunidad de estrenarlo en vivo, sobre todo teniéndolo a Paco con él. Ulises Guerriero subió al escenario con toda la energía que lo caracteriza y transformó la atmósfera del TRI.

Cuando terminaron con «Glitter», Paco dejó el micrófono y Bhavi continuó con su repertorio. «Déjeme ser», «Piso», «Basta» y «Te necesito» cerraron una presentación que dejó al público a punto para el plato fuerte.

«La buena música murió». Pequeña frase para comenzar la noche.

Cato Guerreiro es de esas personas que transmiten algo diferente, algo que no se ve en todas partes. Es único. Desde el primer momento que se paró en ese escenario, todo cambió. «Terrible Kiko» fue la elegida para inaugurar un setlist en el que repasó sus dos últimos EPs POVRE y LIVRE, como así también varios de los sencillos que explotaron en las diferentes plataformas musicales.

El primer gran momento del show de Ca7riel y Paco Amoroso fue cuando comenzó a sonar «A mí no». Lugar donde mirases, lugar donde veías gente bailando y saltando. «No me llegan lo’ Roca» retumbó por todo el Club TRI.

La vara estaba altísima. La ATR Band, la agrupación que ya toca hace un tiempo con ellos, son un complemento perfecto para el dúo que se desenvuelve de manera natural sobre el escenario.

Se bajó como medio tono con «Vibra Baja», canción que pertenece a LIVRE, y despúes fue el momento de Cato y su guitarra en un jam que demostró el virtuosismo del nacido en el barrio porteño de La Paternal. Allí desplegó todo su talento, nada de voz, sólo él y su instrumento. 

Ya sin su guitarra en mano y con el micrófono nuevamente en su poder, «No Aterrizó» y «Gatxs» continuaron la fiesta. Y para seguir metidos en LIVRE«Vibra Alta» hizo su aparición. «No quiero ser el prócer sino el pájaro que en su estatua posa», es una frase tan potente como hermosa.

Los otros grandes momentos de la noche estaban por llegar. 

«Nosotros también queríamos tener nuestro tema pop», decía Ca7riel en el Main Stage 2 de Lollapalooza Argentina. Traigo esta frase acá porque fue lo primero que recordé cuando comenzó a sonar «OUKE», este tema que explotó y que no parece tener un techo. Fue sin dudas la canción que más se escuchó por parte del público, letra por letra. Un éxito por dónde se lo mire.

Como no podía ser de otra manera, se despidieron a lo grande, con «Jala Jala». Apenas comenzó el tema, los fanáticos empezaron a hacer una gran ronda, preparándose para este gran final. «Yo tengo cadena de chala» fue un sólo grito en el TRI. Enorme cierre para una noche perfecta en la que nuevamente Cato Guerreiro Ulises Guerriero demostraron que están para quedarse. Mentes jóvenes y con un espíritu que no se ve en todas partes.

Fotos por POGO

Picada De Batea #3: «The Age of Electronicus» de Dick Hyman

«Muchos se alimentaron de este disco y otras producciones de Hyman, la calidad de grabación y vuelo de sus composiciones eran y son un néctar divino para el sampler digger», escribe Seba Acampante sobre «The Age of Electronicus» de Dick Hyman, el disco elegido para la tercer entrega de su columna mensual.

|Por Seba Acampante|


Escucho un disco, a veces hasta lo amo. Tenemos una relación en la que contemplando su tapa pasa el lado entero, y sigo moviendo la cabeza en silencio, perdiéndome en los detalles de trazos y colores que aún sostienen notas y melodías. 

Cuando vuelvo a la tierra, el living de luz tenue y sillón mullido me recibe plácido. Veo el disco frenado, y me pregunto hace cuánto que está así. Río solo, como si la locura también pudiese ser silencio y calma, y me da pudor dar vuelta el disco. No quiero perder esa sensación a la que llegamos, pero miro cómplice al disco antes de dejar la sala, para que le quede claro mi agradecimiento. 

A veces imagino a los discos con los que vivo, después de mi. A la deriva, cuando nos toque separarnos. Los sueño atesorados por alguien más joven con quien compartamos frecuencias.  Pero no siempre los discos corren la misma suerte. Encontré discos que fueron muy queridos, en lugares muy tirados, a precio de descarte. 

Quizás por eso, nunca subestimé un lugar.  Entre en tiendas de muebles usados a preguntar si algún mueble no había venido con discos, a depósitos de departamentos a dialogar con conserjes herederos, casas en remate, cartoneros dealers, los discos aparecen de manera insospechada cuando uno está permeable a sorpresas.

Hoy vamos a hablar de The Age of Electronicus, de Dick Hyman.

Este señor coquetea con la síntesis modular desde su génesis, viniendo del Jazz tradicional y no tan tradicional (se lo puede ver, por ejemplo, tocando el piano en la única aparición televisiva de Dizzie Gillespie y Charlie Parker).

Por su constante búsqueda sonora y versatilidad, marcas, como Lowrey o Moog, le entregaban sus mas recientes instrumentos para editar discos de demostración.

En estos demos debía mostrar la amplia gama de timbres y prestaciones de los nuevos amigos electrónicos, y a veces caía en insufribles covers, para que el oyente diga “wow, nunca había escuchado a los Beatles así!” o sorprender a nuevos clientes con “Si! Hava Nagila puede ser cool también!”.

Pero, en sus mas endemoniados discos, (entendiendo al demonio como el mercado musical, y a las tortuosas llamas del infamundo como covers), supo esconder gemas. Después de cumplir con los  acuerdos contractuales, hacer su versión de “Ob La Di, Ob La Da” o algún “Fly Me To The Moon”, dejaba aparecer, siempre, alguna gema de composición personal en el lado B de cada demo.

La gema en “The Age of Electronicus” era Kolumbo: Un temazo, acompañado además de un revelador videoclip, para todo aquel que busca entender como funcionan los discos de vinilo.

Este temazo fue sampleado por Kanye West para poder llegar a un “God Level”, lo que pone a Dick en un pedestal, al menos en el imaginario de este fantasioso personaje.

Una sampleada que me pegó mucho mejor, casi dos décadas antes, es la que se mandó Babasonicos en Gronchótica, con el mismo tema.

Muchos se alimentaron de este disco y otras producciones de Hyman, la calidad de grabación y vuelo de sus composiciones eran y son un néctar divino para el sampler digger, así es que aparece en temas del mítico J. Dilla, el inquieto Dj Shadow,  Kendrick Lamar, Wiz Khalifa, De La Soul, Beastie Boys, Madlib o Beck.

Después de buscar este disco por años, en tiendas especializadas o en lugares que sepan atesorarlo, apareció, muy sorpresivamente, en un remate de una casa en Mar del Plata, en una esquina del barrio San Carlos, entre bicicletas con rueditas y heladeras vacías, abajo de libros, con otros 5 discos, algo azarosos.

Ese día le di el cariño que merecía, pagué los inexistentes $20 que me pidieron por él y me fui a casa rápido. Como si acabase de robar algo. Con miedo de que el señor saliese atrás mío, diciéndome “para, acabo de ver que ese disco lo samplearon los beastie boys! veni, volvé para acá ratero!”, pero no pasaba. Iba caminando a buen ritmo y el miedo se iba transformando en alegría. Llegué a casa y me puse a dibujar la tapa, que acá la comparto “revisitada”

Este tipo musicalizó mas de 11 películas de Woody Allen (entre ellas Zelig), fue tributado por muchos cracks, y sigue bastante tapado. Pero esto nunca lo privó de seguir grabando. Con sus 92 años, Dick sigue vivito y coleando, metido en el Jazz de lleno, dejándonos momentos de solo piano, ya lejos de la efervescencia digital y la psicodelia descarada. Lindas esquirlas quedaron igual en esa mente juguetona.

Tengamos una cita con el actual Hyman, y sus series de piano de Salón:

Me despido así de esta Picada de batea numero 3, hasta el mes que viene.

Ramones y Argentina: Sinfonía de un sentimiento

La banda neoyorquina forzó un lazo inquebrantable con el público argentino. Un pacto que sigue vigente y resiste el paso del tiempo. A 23 años de su última presentación en nuestro país, el mito sigue creciendo.

|Por Makú Rodríguez|


Es redundante resaltar la efervescencia del público argentino. Son muchos los casos de particular apego por parte de grupos extranjeros con Argentina. La pasión del público, entremezclada con la «futbolización» de las cosas, deriva en una relación de puro afecto entre la gente y las bandas. Los Ramones son una de las bandas que encabeza esta lista de historias de amor entre los músicos y su público.

El cuarteto neoyorquino visitó nuestro país en siete oportunidades (una de ellas visitando Mar del Plata, presentándose en el viejo y recordado «Go» de Avenida Constitución). Un número envidiable para cualquier banda. La primera vez que aterrizaron en territorio argentino fue en el año 1987, más precisamente en el Estadio Obras. Ese fue el comienzo de la historia. Encontraron en el público argentino una locura especial y distinta a la que presentaba el público en lugares como Estados Unidos o Europa.

Corría el mes de marzo cuando Los Ramones anunciaron que su show despedida a nivel internacional iba a ser en nuestro país, más precisamente en el estadio de River Plate. Las expectativas eran muchas y el contexto social y económico le pondría un condimento extra al asunto. Coca Cola lanzó una promoción que consistía en intercambiar 10 tapitas de gaseosa por dos entradas. Tres días antes del recital, la empresa estipulo fecha y lugar para la entrega de las entradas. La gente acudió pero los tickets no estaban.La fiesta ramonera comenzó con saqueos y destrucción de locales en la zona del micro centro porteño. Una horda de 4 mil jóvenes furiosos, sintiéndose estafados. Finalmente, la empresa emitió un comunicado en el que explicaban que las entradas estaban, pero en otro lugar. Afortunadamente, la masa se movilizó hacia el barrio de Barracas, lugar donde los respectivos tickets fueron entregados.

A mediados de los 90’s, el punk había llegado a los barrios bajos de Buenos Aires. Ya no era una cuestión casi elitista de los barrios de zona norte. Bandas como Attaque 77 ya habían llegado a la masividad, mientras que grupos como Flema, Superuva, Dos Minutos y Cadena Perpetua, comenzaban su recorrido dentro de la movida punk.

Fueron siete las visitas de Los Ramones a nuestro país: Desde 1987 hasta 1996 dieron 27 shows: una vez en Obras en 1987, tres veces en Obras en 1991, cinco veces en Obras en 1992, cinco veces en Obras en 1993, tres veces en Obras, una vez en el estadio de Vélez, una vez en Rosario, una vez en Mar del Plata, y una vez en Bahía Blanca en 1994, seis veces en Obras en 1995, y una vez en River en 1996.

Por las filas ramoneras pasaron muchos músicos. En su última visita, el ex bajista Dee Dee Ramone se encontraba viviendo en el país, mas precisamente en el barrio de Banfield con su novia argentina. La curiosidad fue que, un día antes del concierto, se acercó al hotel con la intención de saludar a sus ex compañeros de banda, pero el personal de seguridad no lo reconoció, así que le negaron el ingreso. Luego de un momento de tensión (captado por las cámaras televisivas) le permitieron pasar al hotel, sin antes discutir con el baterista Marky Ramone por no haberlo ayudado a ingresar.

Su último show en Argentina estuvo marcado por varias cosas. En primer lugar, el 16 de marzo de 1996 fue una jornada maratónica de punk rock. Antes de Ramones, pasaron por el escenario Superuva, Dos Minutos, Attaque 77, Die Toten Hosen e Iggy Pop. En sus anteriores visitas al país, sus recitales se caracterizaron justamente por darle lugar a las bandas punk de la escena argentina. Los Violadores, Cadena Perpetua, Flema, Mala Suerte, Mal Momento y Bien Desocupados, son algunas de las bandas argentinas que compartieron escenario con los neoyorquinos. En el año 1994, en su presentación en el estadio de Velez Sarsfield compartieron escenario con Motorhead, banda con la cual mantenían una estrecha amistad.

Como era de esperarse, el set list de Ramones consistió en 34 canciones y contó con la participación de Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam. La aparición del cantante grunge fue encubierta. Subió durante la canción «Pinhead» con una máscara para entregarle el cartel de «Gabba Gabba Hey!» a Joey Ramone. Una aparición fantasmagórica que le otorgó color a una jornada épica.

El estadio de River Plate estaba colmado por 45 mil almas. Las sensaciones fueron diversas. Por un lado, la nostalgia de saber que sería la última presentación en Argentina, pero por otro lado, el fervor y la pasión que despertaban Los Ramones. En ningún otro lugar del mundo formaron un vínculo tan fuerte y especial como en Argentina. Es por eso que hasta el día de hoy Marky Ramone y Cj Ramone siguen viniendo a tocar a nuestro país.

Cj, Joey y Marky junto a Mosca y Papa, integrantes de Dos Minutos. Vélez, 1994

El recital fue transmitido en vivo y en directo por Telefé y Rock and Pop. La jornada del 16 de marzo fue muy calurosa y agitada. Luego de su última visita, anunciaron una serie de recitales en Estados Unidos. Finalmente, el 6 de agosto de 1996 se despidieron en el Billboard Live de The Palace en Los Ángeles, ante no más de 2 mil personas. La banda neoyorquina cuenta en su haber con 2.263 presentaciones en vivo, de las cuales 27 fueron en Argentina.

Pasan los años y el sentimiento no se olvida. Se ve reflejado en varios aspectos. En el culto que guarda el punk argentino hacia ellos, en las generaciones que siguen escuchando sus discos y en la memoria de aquellos afortunados que pudieron estar presentes en alguna de esas 27 veladas.

 

Lista Robótica #2: «Lxs blancxs no saben saltar», por Diego Montoya

Es posible que los seguidores de estos artistas no se acuerden de aquella peli del 92 con la dupla Wesley Snipes/Woody Harrelson. La realidad es que yo tampoco, pero el nombre me venía genial para describir porque los juntamos en esta lista.

|Por Diego Montoya|


La posta es que la rompen. No hay mucho más para decir, solo agregaría que la mayoría son artistas de esta última década y que sus raíces viene más ligadas al soul que a otras músicas. Pero bueno, es solo una forma de segmentar, porque si metemos a todos los que nos gustan que rapean, funkean y hacen miles de malabares musicales, nos quedamos sin listas antes del finde.

hasta la próxima.

Nadie nace escuchando a Steven Wilson

De la desazón de un periodista ante el desconocimiento de sus pares frente al artista que más disfrutó en un recital. Una introducción al gurú del rock progresivo, con su disco Hand. Cannot. Erase. como mapa.


En una de las tantas reuniones-cenas del año pasado con todo el equipo de Duias, en las que hay más para beber que para comer, donde se habla por horas de banalidades en lugar del motivo que convocó a la asamblea, surgió de repente la única pregunta relacionada con la música: qué fue lo mejor que habíamos visto en vivo.

Uno a uno fueron dando sus respuestas. Algunos trajeron a colación grandes e históricos conciertos que sucedieron en el país, otros nombraron otros no tan emocionantes. Lo cierto es que no recuerdo ninguna de las contestaciones. Lo único que quedó en mi mente, luego de que pasara mi turno de hablar, fue preocupación.

Me tocaba. Ya había tenido tiempo para pensar. Estaba seguro de que ese era el mejor recital al que había asistido.

—Mi mejor recital fue Steven Wilson en el Vorterix.

La sonrisa dibujada en mi cara se borró al instante. Los comensales-oyentes se quedaron atónitos: pronunciaron un quién al unísono y siguieron, con tanta gula e indiferencia, comiendo y bebiendo. Balbuceé algún insulto borracho sin sentido y me quedé callado por el resto de la noche.

El pasado 27 de febrero se cumplieron cuatro años del lanzamiento de Hand. Cannot. Erase., disco que Wilson promocionaba en aquella gira del mencionado concierto. La excusa perfecta para hablar de una gran placa y dar una nueva oportunidad, a quienes no han oído aún, de conocerlo.

Steven Wilson es un músico inglés con una vasta carrera en el rock progresivo que incluye sus proyectos musicales (Porcupine Tree, Blackfield, Storm Corrosion), las bandas que produjo (Opeth, Anathema) y su labor de edición y remasterización de discos de grandes valores del género (Yes, King Crimson, Emerson Lake & Palmer).

Hand. Cannot. Erase. es su cuarto disco como solista. La obra amalgama, con resultados sobresalientes, varias de las tantas facetas que Wilson ha experimentado a lo largo de su carrera: grandes instrumentaciones y mejores ejecuciones, compases complejos que aportan a la canción y nunca la entorpecen, momentos pesados y densos, emociones varias y al borde de las lágrimas, melancolía e innovación pop.

Se trata, sobre todo, de un álbum lacrimógeno. La idea prima a la hora de componer las nuevas canciones de lo que sería el sucesor del también majestuoso The Raven That Refused to Sing (And Other Stories) fue la historia de Joyce Carol Vincent: la mujer murió en su departamento por causas naturales, pero fue hallada tres años más tarde, cuando el propietario fue a reclamar por la deuda acumulada de su inquilina. Durante ese tiempo nadie sintió su ausencia.

No es estrictamente un trabajo conceptual, pero las once canciones están atravesadas por sentimientos conectados: la angustia, el cuestionamiento de los lazos afectivos, la soledad, la pérdida de seres queridos, el descontento personal. Y todo abordado directamente en las letras de Wilson, quien no se anda con rodeos ni se pierde en metáforas. La correspondencia lírica-musical, imbatible, es una de las claves del éxito del disco.

Para esta oportunidad, se convocaron a los mismos músicos que grabaron el anterior elepé, aunque incorporaron a la banda a una pieza clave, fundamental para el desarrollo de la dramaturgia: Ninet Tayeb. La voz de la cantante israelí redondeó el personaje femenino necesario. Con un timbre tan particular, encarnó perfectamente el solitario final de Joyce Carol Vincent: quedó demostrado en la inmensa «Routine». Pero no es la única mujer que participó.

«Perfect life» fue el primer adelanto que vio la luz. El sonido, los elementos utilizados y el estilo dejaron estupefactos a los oyentes que esperaban el mismo rumbo sonoro que conocían del músico. Puesto en contexto, hoy se entiende como una pieza indispensable para el funcionamiento de la historia. Acá es donde interviene la actriz británica Katherine Begley narrando un ciclo de amistad, amor, hermandad, alejamiento y olvido.

«Jamás confiaría en alguien que no le guste este disco», me dijo un melómano compañero en este cuarto aniversario. Y es que se trata de un trabajo redondo, en el que difícilmente alguien no encuentre algo que lo conmueva, alguna canción que le guste, algún solo que le vuele la cabeza, algo.

Desde lo estrictamente instrumental, debemos ser justos y mencionar el dream team que acompañó a Wilson: Guthrie Govan, en guitarra, Marco Minnemann, en batería, Adam Holzman, en teclas, y Nick Beggs, en bajo y chapman stick. Parte de su talento queda desparramado en la monumental «Ancestral» de casi catorce minutos, en el binomio «Home Invasion/Regret #9» y en la vertiginosa «3 years older».

Es un buen lugar de la extensa discografía del británico para empezar. A partir del aspecto que más te guste, podrás elegir una dirección acorde. No temas, hay varios caminos por escoger, todos riquísimos, repletos de información y buen gusto.

Lollapalooza Argentina 2019: Duias Recomienda

Ya está todo listo. Con los horarios en mano, finalmente podemos organizar lo que será esta nueva edición. Cada uno tendrá su camino, qué ver y qué no ver. Desde Duias te dejamos una pequeña guía para que tengas en cuenta a la hora de elegir.

|Por Tomás Vidal|


La espera terminó. Bueno, de alguna manera terminó porque aún queda esperar al fin de semana del 29, 30 y 31 de marzo para que el Hipódromo de San Isidro reciba nuevamente al Lollapalooza. De lo que sí ya tenemos una certeza es de los escenarios y los horarios de todos los artistas que se estarán presentando. A modo de ayuda, intentaremos repasar lo que, en la previa, son los shows que no te podés perder.

Siempre aparecerán sorpresas o esos sets que luego son comentados por todos los presentes. Pero vamos a intentar brindarles la mejor alternativa para que aquellos afortunados que ya tienen su entrada y que no logran decidirse, puedan aprovechar al máximo esta nueva edición. Cualquier queja y/u observación es más que bienvenida.

DÍA 1 VIERNES 29

TELESCOPIOS (Main Stage 1 / 12:15 – 12:45)

1915 (Main Stage 2 / 12:45 – 13:15)

CONOCIENDO RUSIA (Main Stage 1 / 13:15 – 13:45)

WOS (Main Stage 2 / 13:45 – 14:30)

ESCALANDRUM (Main Stage 1 / 14:30 – 15:15) 

PARCELS (Main Stage 2 / 15:15 – 16:00)

KAMASI WASHINGTON (Main Stage 1 / 16:00 – 16:45)

PORTUGAL. THE MAN (Main Stage 2 / 16:45 – 17:45)

ROSALÍA (Alternative / 17:45 – 18:45)

JORGE DREXLER (Main Stage 2 / 18:45 – 19:45)

INTERPOL (Main Stage 1 / 19:45 – 20:45)

POST MALONE (Main Stage 2 / 20:45 – 22:15)

TWENTY ONE PILOTS (Main Stage 1 / 22:15 – 23:45)

STEVE AOKI (Main Stage 2 / 23:45 – 1:00)


DÍA 2 SÁBADO 30

YATAIANS (Main Stage 2 / 12:30 – 13:00)

CA7RIEL (Main Stage 2 / 13:30 – 14:00)

CATNAPP (Perry´s / 13:45 – 14:30)

JAIN (Alternative / 15:45 – 16:30)

TROYE SIVAN (Main Stage 2 / 16:30 – 17:30)

FOALS (Main Stage 1 / 17:30 – 18:30)

ST. VINCENT (Alternative / 19:30 – 20:30)

SAM SMITH (Main Stage 2 / 20:30 – 22:00)

ARCTIC MONKEYS (Main Stage 1 / 22:00 – 23:45)

TIËSTO (Main Stage 2 / 23:45 – 1:00)


DÍA 3 DOMINGO 31

GATIVIDEO (Main Stage 1 / 12:00 – 12:30)

SALVAPANTALLAS (Alternative / 14:00 – 14:45)

AMA LOU (Alternative / 15:45 – 16:45)

GRETA VAN FLEET (Main Stage 1 / 17:45 – 18:45)

CAETANO, MORENO, ZECA & TOM VELOSO (Main Stage 2 / 18:45 – 19:45)

JORJA SMITH (Alternative / 19:45 – 20:45)

LENNY KRAVITZ (Main Stage 2 / 20:45 – 22:15)

KENDRICK LAMAR (Main Stage 1 / 22:15 – 23:30)

ODESZA (Main Stage 2 / 23:30 – 00:45)


Tal vez no sea la mejor recomendación, y sin lugar a dudas no es el único camino posible. Simplemente intentamos clarificar un poco ante tanta demanda de artistas. Creemos que este es un recorrido bastante prometedor en lo que es la previa al festival, pero siempre aparecen esas pequeñas sorpresas.

Experiencia Ciudad de Brahman

Grabado durante un viaje a San Francisco, Ciudad de Brahman de Los Natas es una de las principales gemas del Stoner Rock. De cara a su aniversario número 20, repasamos este fabuloso viaje místico.

|Por Makú Rodríguez|


Corría el año 1999 cuando Los Natas le dieron vida a Ciudad de Brahman. Desde sus inicios fueron una banda incomprendida teniendo en cuenta los parámetros que se manejaban en la segunda mitad de los 90. El denominado «Nuevo Rock Argentino» se hacía cargo de tomarle el pulso a la escena underground de Buenos Aires, de la mano de bandas como Babasónicos, El Otro Yo, Fun People, Juana La Loca, Peligrosos Gorriones y Los Brujos. El trío stoner irrumpió en el circuito en 1997 con la salida de su primer disco llamado Delmar. Su propuesta era difícil de encasillar. Eran muy blandos para la escena heavy, pero muy pesados para el nuevo rock argentino. Incomprendidos como siempre, divagaron por el inframundo musical de Buenos Aires, junto a su distorsión pesada y la densidad de sus canciones.

La incomprensión los llevó al exilio. Desde sus primeros años de vida, Los Natas fueron una banda valorada en el exterior, mas que nada en países como Estados Unidos y Alemania. Tanto en Europa como en Norteamerica supieron darle asilo, teniendo en cuenta que el Stoner Rock era moneda corriente en los circuitos musicales anglosajones. Tuvieron la suerte de ser apadrinados por bandas como Nebula, Brant Bjork y Queens Of The Stone Age. En Argentina les costó un poco. Si bien siempre fueron una banda de culto, fue difícil encontrar su lugar.

Ciudad de Brahman es el segundo de sus siete discos. Grabado en Louder Studios de la ciudad de San Francisco, la segunda placa de Los Natas es un viaje astral, acompañado por distorsión y diversos climas musicales que hacen al disco más que llevadero. Particularmente me gusta mucho. Es un disco al que siempre se le encuentra algo nuevo. Si bien son un trío, la mayoría de los temas están grabados con dos guitarras. Esto genera que en cada escuchada del disco, se puedan encontrar melodías perdidas entre tanta distorsión y efectos de guitarra. Por momentos es un disco tranquilo, aunque no deja de tener su costado demoledor.

El disco comienza de una manera cuasi desértica, rindiendo homenaje al reconocido astro físico Carl Sagan. Es una suerte de introducción con aires de improvisación que hace entrar en clima de manera instantánea. Luego de esos primeros cuatro minutos celestiales, la calma se rompe con Meteoro 2028, quizás uno de los temas más reconocidos de la banda. No hay separación entre Carl Sagan y Meteoro. El viaje continúa, pero con ciertos aires de turbiedad y oscuridad. Luego de estar navegando en el espacio con Carl Sagan, la siguiente canción genera un clima parecido al de estar corriendo por una montaña repleta de lobos hambrientos (o por lo menos eso es lo que a mí me genera).

El viaje no da respiro. Casi no existe la separación entre tema y tema. Tuffí Memé es el tercer tema del disco y es como una fusión de climas entre el primero y el segundo tema. Un punteo de guitarra suave y relajado, que corta inesperadamente con un bajo que te revuelve las tripas. Luego será el turno del tema que da nombre al disco La Ciudad de Brahman y Siluette. El track que le da identidad a la placa es demoledor. Batería rápida y líneas de bajo y guitarra concisas y distorsionadas. Siluette, por su parte, es la experimentación del disco.

El respiro llega a la mitad del viaje con Brisa del Desierto. Un susurro perdido y dos minutos de guitarra y bajo, que se mezclan entre sí, generando un paisaje desolado. Ellos mismos describieron a este disco como una pieza romántica. Es el amor hecho sonido y el tema Paradise lo demuestra. «Tus ojos son el sol, viento lunar en tu respiración» esboza el cantante y guitarrista Sergio Ch, acompañado por una dulce melodía de guitarra que luego se rompe en distorsión.

Alohawaii cuenta con la participación del productor del disco Dale Crover. Esta canción es como flotar a la deriva en el mar. La guitarra hawaiana del inicio, sumado al bajo penetrante, generan un clima especial que eriza la piel. Nuevamente la calma se rompe gracias a un bajo capaz de derrumbar una muralla. Así como Ciudad de Brahman es perfecto por sus climas, también tiene cuestiones autobiográficas. Por ejemplo la canción Adolescentes. Una declaración de principios, mezclada con la retórica «Que va a pasar? Qué va a ser ahora de mí?» 

999 es la pieza incomprendida. Una experimentación que te lleva al medio oriente. Llegando lentamente al final del disco, la seguidilla de El Resplandor, Rutation y Polvaredo no dan tregua. El primero de estos tres es un guiño a Stanley Kubrick. Rutation, por su parte, inicia con un bajo lineal que se quiebra con una cuerda de guitarra que se estira hasta perforarte la mente. Es una de las canciones con más letra del disco. Para finalizar esta seguidilla sin respiro, Polvaredo podría ser un tema de los primeros discos de Black Sabbath. Con una letra sobre lava, fuego y dragones, la canción inicia con un solo de batería en manos de Walter Broide. Un minuto de batería que con el correr de los segundos, se va asemejando a la caída de un edificio.

El recorrido finaliza con Nadha. El titulo de la canción está en sánscrito y significa sonido que proviene de lo más profundo del ser. La guitarra y el bajo conversan entre sí, generando un clima que le hace honor al título de la canción. Luego de los ambientes ciclotímicos, el disco finaliza en paz. El viaje culmina en una suerte de inducción que genera paz y armonía.

Sergio Ch, Walter Broide y Miguel Fernandez fueron los creadores de esta placa fundamental en la historia del Stoner. Con el correr de los años continuaron sacando discos y giraron por en varias ocasiones por Europa y Estados Unidos. Nunca perdieron la esencia, ni el perfil bajo, como toda buena banda de culto. En el año 2012 anunciaron su retiro mediante un comunicado de Facebook, generando un vacío enorme en sus seguidores. Más allá de esto, nunca dejaron de hacer música. Sergio Ch continuo con Ararat y Soldati. Gonzalo Villagra se abocó de lleno a la producción musical y Walter Broide continuó su vida musical de lleno en Poseidótica, banda con la que toca sin interrupciones desde el año 2005.

Por más que no sigan en actividad, muchos soñamos con su regreso y qué mejor que soñar con Ciudad de Brahman de fondo, para inducirnos en un viaje astral, anhelando una reunión.

 

 

Picada De Batea #2: Hailu Mergia & His Classical Instrument

Hailu Mergia & His Classical Instrument, de 1985, es el disco elegido por Seba Acampante para su segunda columna de «Picada De Batea». Una historia más que interesante para los melómanos. Bienvenidos.


A veces en los Hospitales hay perros que siguiendo la ambulancia de sus dueños, quedan en la puerta, esperando la salida de estos. Los Perritos de Hospital son una fé bastante enternecedora, estos edificios no son lo que buscan, pero saben que dentro puede estar una respuesta a sus necesidades. Satelitales, quedan merodeando el barrio.

Durante años vivi frente al Hospital Privado de la Comunidad (si, gran nombre) y muchos de estos perros terminaban en la entrada de casa, con platitos, y un loco que les hablaba cuando necesitaban entender lo que estaba pasando. Necesitamos dialogar para no enloquecer. Y creo que por eso estabamos los dos ahi. Sentados frente al Hospital, entendiendonos como pudiesemos.

Hoy voy a hablar de una leyenda musical de Etiopía, Hailu Mergia. Hailu merodea el Aeropuerto de Washington en su taxi plateado. Sabe que a ese Aeropuerto entró su banda, la Walias Band, hace mucho tiempo, y aún no han regresado. 

A veces frena el taxi al lado de una plaza, o en una larga cola, esperando sus pasajeros. Momento ideal para sacar su teclado de la guantera y ponerse a componer. Pero vamos a los dias de gloria, si es que la gloria tuviese una fecha, volvamos a Casa. Su amada Etiopia. Comenzaban los 70 y Hailu tenia un trabajo privilegiado, acompañando musicalmente a turistas en el Hilton Hotel. Ayudándoles a comerse la película. Imaginense entrar al Hotel, y mientras estas llenando la ficha con tus datos tenés a esta tropa subiendotela: 

Había muchas bandas como ellos, eran parte de los servicios de los Hoteles, un clásico de la época. Pero ellos armaron una suerte de cooperativa, para lograr independencia. ¿como sería esto? Cada Hotel tenia un backline, un set up de instrumentos, e iba rotando las bandas que tocaban en ellos, los músicos nunca tenían sus propios equipos. 

Entonces la Walias fue revolucionaria, desde el punto en que hicieron un pozo común, se equiparon, y empezaron a tocar independientemente del circuito hotelero. Pudieron escapar de los covers, de los cursis pedidos de alguna pareja en luna de miel, y empezar a tocar su data original, los temazos que los presentaron al mundo. 

Pero no vine a contarles sobre Walias, sino de su tecladista, el gran Hailu Mergia. Etiopía, como cada país que despierta algún tipo de interés en un pez gordo, cayó en dictadura. En ese momento les ofrecen una gira a los Wailas, y encuentran una hermosa oportunidad para exiliarse de la mano de la música. 

Hailu, algo desorientado después de la gira, se abre un restaurant, y timonea su vida a los placeres del comer y cocinar. Hay muchos items que conectan cocinar con hacer música. Especialmente cuando es la comida tradicional, los sabores impregnados en el inconsciente, revivir melodías, silbar al ritmo de una especia, lo que sonaba cuando la probamos por primera vez. Quizás, cosas por la que la Salsa se llama Salsa, Hailu tuvo ese llamado de volver a hacer música. Ya sin banda, empezó a armarse un set up de habitación, provisto de un acordeón, un sinte moog, un rhodes y una caja de ritmos. 

Este set up le fue suficiente para pelar Hailu Mergia & His Classical Instrument haciendo alusión al Acordeon, instrumento que en los 50 había perdido popularidad en Etiopía, y él planeaba re introducir mediante este mix lo-fi de timbres contemporáneos y fraseos tradicionales. 

El Cassette es una gema. Editado en su país en 1985 por Kafia records, unas pocas copias, que en menos de 5 años perdió toda trascendencia, evaporándose entre el mar de musica de los 80, la industria musical a toda maquina, las olas de data, maquillaje, el estallido del videoclip, peinados con mas dedicación que la música en si. Fue el fin de Hailu Mergia solista 

Un buen día, Brian Shimkovitz, el fundador del sello “Awesome tapes from Africa” da con el cassette de Hailu, y lo reedita en un vinilo doble. Revolviendo bateas en Chile, doy con él, cuando la púa pasa por encima de “Sewnetuwa” me enamoro automáticamente.  La sensibilidad para mixar el acordeon con los sintes y la caja de ritmos, el trance que logra, como una suerte de Terry Riley del Africa profundo. 

Leyendo los textos del disco, leo que actualmente él conduce un taxi. Y me parecía tan injusto. Como los perritos que hablamos al principio, Hailu, desorientado, queda varado en la parada del Aeropuerto de Washington, a donde llegó en un principio. Su vinculo con Etiopía. 

En el baúl de su Taxi, lleva un teclado, donde aprovecha la cola de espera para componer. Me quedé fantaseando con toda la data que debía quedar ahí, en pausitas entre viajes, quizás sin registro. El año pasado, paseaba por París, y me pegué una vueltita por Balades Sonores, una disqueria chiquita en Montmartre, su tamaño engaña, la data que guarda adentro es impresionante. Super bien curada por algun freak entrañable. 

Me fui directo al fondo, a las cajas de Africa (el fondo no tiene bateas, son cajas apiladas con etiquetas como Senegal, Congo, Burkina Faso) y en Etiopía, me llené de alegría, cuando encontré un disco de 2018 de Hailu. Lo habían sacado del taxi para llevarlo de gira, a raiz de las reediciones de ATFA, no dude en llevármelo, y escuchando temas como “Yefikir Engurguro” uno puede imaginarse esos inviernos frios de Washington, y Hailu tocando su teclado dentro del taxi, con guantes sin dedos y vapor de suspiros. 

Mas tarde me enteré que volvió al Taxi. Pero este oasis de la gira, imagino que puso nuevas metas, reforzó los sueños, y sobre todo, le dió al gran Mergia, un abrazo del presente, un aire de trascendencia, una huella aún mas fuerte, que aquel injustamente desapercibido cassette de 1985. 

Lista Robótica #1: «El Mundo De Ellas», por Diego Montoya

No paramos de sumar gente muy sabia a nuestras filas. Diego Montoya (Luzparís, TRImarchi) es un melómano de gustos amplios y sabrosos. La propuesta de que arroje una playlist de 10 canciones por mes alimentó nuevamente su curiosidad y ya se puede disfrutar de la primera de muchas: «El Mundo De Ellas». De aqui en más, las palabras son suyas.


En esta primera playlist vamos a celebrar solo a algunas de las miles de mujeres que vinieron a renovar la escena musical en estos últimos años. Es totalmente arbitraria, como serán seguramente las próximas. Las canciones elegidas solo están por gusto personal, y en algunos casos me costó mucho tener que elegir solo una.

M.I.A.

Una vez que terminé de armarla, me di cuenta que había elegido muchas artistas de diferentes ascendencias y procedencias : Cubanas, Colombiana, Españolas, Argentinas, británicas, británica-tamil cingalesa (M.I.A – Sri Lanka), etc. Ya no hay fronteras, todas conquistan nuestros oídos de diferentes maneras, cantando en su idioma o en otras lenguas, plasmando sus raíces folclóricas o mixeándolas con los sonidos más industriales y poperos. Sea como sea, el mundo es de ellas.

Hasta la próxima lista!

Picada de Batea #1: «Mambo», de Yma Sumac

Le damos la bienvenida a Seba Acampante, diseñador, musicalizador y gestor cultural de la famosa TRImarchi, así como también una de las mentes maestras detrás del Club TRI y la marca Hombre Lobo. Conocido por ser también un ávido coleccionista de discos y rarezas, «Picada de Batea» será su espacio para ilustrar, narrar y expresar toda esa data que sabemos que contiene detrás de su melena tupida. De aquí en más, las palabras son todas suyas.


Me gustan los paisajes con horizontes profundos, sierras, costas, llanos, mesetas, cañones, perder la vista en detalles lejanos. Como si esa profundidad de campo le diera mayor rienda al pensar, a quien dejo correr, galopar, errar, retozar y volver con conclusiones. Pero no siempre tuve acceso a estos paisajes, fue un descubrimiento tardío.

Me crié en la ciudad, y el camino a la escuela siempre fue urbano. Lo urbano generalmente carece de horizonte, agobia, traba, y eso me hacía mirar mucho al piso. Perderme en micro universos, caminitos de hormigas, dibujos de brea en el pavimento, bosques de pasto, heroicas raíces rompiendo la vereda, patrones en las baldosas o un rio de agua al costado del cordón, toritos cruzando dientes de león. 

Eventualmente, entre tantos paisajes cenitales, aparecían tesoros, juguetes, cartas, monedas, caracoles, fotos, cassettes, alguna libélula seca, un billete, una piedra. Todo lo guardaba por un tiempo, hasta encontrar qué era lo que hizo a ese objeto especial, lo que me hizo tomarlo.Con el tiempo esto lo seguí practicando, atesorando objetos encontrados. Dándole valor a descartes, me hice amigo de las ferias de pulgas, contenedores, días de trastos (cuando andaba de viaje), remates, trueques, canjes, subastas y demás recursos del cambalachero. 

Esta nueva columna mensual que estoy empezando en Duias se centró en uno de mis items de recolección mas atesorados: Los Discos. Recomiendo darle play a esta lista para entrar en el mood : 

Vamos a ir picando la batea y me parece válido empezar con mi primer disco de vinilo. Un diez pulgadas, de un género musical que aún no conocía, llamado Exótica. Un regalo de mi viejo. Años antes de que yo tuviese mi primer bandeja. 

Mambo, de Yma Sumac. Capitol Records. 1955

Este disco coquetea con las pistas de baile de la época. Desde la psicodélia chamánica que trae imantada esta cantante, reconocida como la «Mujer de la Voz de Pájaro» por su amplísimo registro vocal (mas de 6 octavas), Yma, o “Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo” como era su verdadero nombre, grabó este disco en sus efervescentes 33 años, un acercamiento al entonces popular Mambo, desde el exótico ángulo de su pareja y compositor, Moisés Vivanco. 

Este disco la sacó de su depresión económica, época en la que con su esposo se dedicaban a la venta de Atún para subsistir, y la catapultó en el mercado internacional, siendo la primer cantante latinoamericana en presentarse en Broadway. Mas allá de estos flashes que son solo trascendentales en planos materiales, me gustaría que conozcan a la YMA esotérica, la YMA chamanica conectando con la escencia de la Selva Amazónica.

Con el tiempo me enteré que el primer disco de Yma Sumac había sido grabado en Argentina, en 1944, editado por el sello Odeon, gema que no paré de buscar, hasta encontrarla por monedas en el parque de Chacarita. 

(nótese el error de tipeo “IMMA SUMACK” , YMA SUMAC, en Quechua, “la mas bonita” , otro alias que tuvo en Estados Unidos fue AMY CAMUS, queriendo sajonizar su nombre con un Anagrama para facilitar su llegada al publico Norte Americano )

El resto de la colección fue llegando con el tiempo, 3 de sus 10” mas codiciados los conseguí en la misma disquería en Rio de Janeiro, encima de una peluquería, por el barrio Tiradentes. 

Y una vez un querido amigo, Pedro Canale, a.k.a Chancha Vio circuito, me trajo de una gira una hermosa reedición de Voice of the Xtabay, que incluye en su amplio formato 12”, una remasterización del EP “Inca Taqui” que realza su faceta mística y relacion con los cantos ancestrales del profundo Perú. 

«Fuego del Ande» apareció en un compra-venta de Madrid

Los géneros se funden en los ojos de Yma para ser devueltos al aire en su voz, esta curiosa Peruana que incluso ganó su estrella en el Walk of Fame de Hollywood, luego de grabar unos bluecesitos psicodélicos que sacan a los Andes de paseo.