Lo’ Pibitos y MTA y La Fuerza en el TRI: Rima y Groove

Lo’ Pibitos y MTA y La Fuerza sacudieron el Club TRI de sabores y rimas filosas. Los de Villa Crespo emplearon su especial explosivo que hizo arder a la gente, y el ensamble local mostró su gran arsenal antes de lanzar su primer disco.

|Por Marcos Gabarain|


El frío atlántico ya se empieza a sentir en Mar Del Plata. Hay que contrarrestrar estos ataques friolentos con buena música. Esa es la premisa constante. El pasado sábado hubo mucho calor del necesario. MTA y La Fuerza se subió al escenario para derrochar su groove y empezó a mover esqueletos cerca de las 22.

“3 Candelas”  fue el primer tema. La verborragia de Mati Grisolia (MTA) fue el factor determinante de un show muy lindo. La combinación letal de base ritmica  y caños sabrosos supo acompañarlo. El bajo gordo de Pedro Carignan llevó la batuta todo el set. “Nueva Vida” fue un neo soul meloso con una bella trompeta de Matias Rivara. La banda demostró una vez más su buen gusto para musicalizar y rimar. Este servidor implora por el esperado LP debut del conjunto.

Entradas las 23 horas, y luego de una acelerada prueba de sonido, Lo’Pibitos comenzaron con una jam bien funky para calentar motores. “Anda Corriendo El Rumor” cayó a pura fiesta y esa jarana no paró más. “Quien Soy” y “Despierta” fueron las perlas del principio con la gente en plena euforia.

En “Mágico”, el estribillo se cantó al unísono, y el agite de “Está En Ti” estalló con la gente saltando a más no poder. Llegó en el momento más alto del espectáculo un inédito que incluyó un sample de Facundo Cabral ejecutado por la sólida banda que acompaña a los MC’s.

Lo’Pibitos repite su guión, pero eso no significa que no sea un éxito. Todo lo contrario, el relojito de la banda los muestra pulidos con el público a sus pies.

 

El manjar de las pascuas

De todas las cosas ricas que se disfrutaron este fin de semana largo, lo más sabroso fue el recital del viernes en el Teatro Carreras con las músicas de Laos, Yerbán y Palta & the mood.


El line up convocó a sus primeros asistentes cerca de las 21. Las expectativas eran altas por la congregación de tres grupos que interpretan tan bien. Por dentro, el camarín ya estaba encendido hace rato por los músicos, las conversaciones venidas al caso y los detalles del cronograma a cumplir.

Yerbán fueron los primeros en subir al escenario. El trío mostró todos sus dotes en la ejecución de sus instrumentos. Entre virtuosismo y buen gusto, desplegaron una lista de jazz fusión con sus momentos propios de funk y candombe. En varias de sus canciones incluyeron una sección de vientos (saxo y trompeta) que arrancaron aplausos precoces al público.

La sala, si bien no se colmó, tuvo un tránsito considerable de gente. Poco a poco las butacas parecían intimidar a quienes se sentaban a oír. Había ganas de pararse: el cuerpo pedía moverse al son de los ritmos que rebotaban tan prolijos en las cuatro paredes.

La grilla indicó el momento de Laos. La banda, aunque radicada en La Plata, juega de local y varias personas levantan su bandera de mística instrumental. Con una impronta marcada por el fundamentalismo del groove, movieron los cimientos del establecimiento. La batería guió tras de sí a las cuerdas, las teclas y los vientos. En su música se suceden con total naturalidad climas de extensas melodías y otros de ritmos tan trabados capaces de romper un cuello. La performance del cuarteto fue impecable.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Palta & the mood. Ya hemos hablado de esta banda en una columna correspondiente y sobre la conexión del tecladista Sebastián Cadorín con la ciudad. Su visita fue la excusa perfecta para la organización de la fecha.

Conforman ya de manera decidida una superbanda: incorporaron a sus filas un dúo vocal femenino y extendieron su sección de vientos con tres caños más. El funk y el soul guían sus canciones llenas de buen gusto y excelentes interpretaciones. La química entre los once músicos es crucial para este propósito. Su diversión arriba del escenario se transmitió al público directamente y sin intermediarios.

Quienes oyeron terminaron empachados de tanta cosa rica. Y eso que aún faltaban los famosos huevos de chocolate del festejo dominical.

Las fotos pertenecen a Ayelén Valdesogo.

Ca7riel y Paco Amoroso detonaron el TRI

Después de una doble función en Niceto, el dúo cayó a Mar del Plata con su demoledor show. En la previa, Bhavi jugó de local y regaló grandes momentos. Fotos por POGO.

|Por Tomás Vidal|


La noche prometía y mucho. Ya la primera impresión al ingresar al Club TRI era imponente: mucho humo y una valla de contención. ¿Una valla? Así es, cómo leíste. Se presagiaba algo sabroso.

Mucha gente quedó sin poder disfrutar del show. Algunos aventurados fueron hasta la entrada y consultaron si había alguna manera de lograr entrar pero fracasaron rotundamente. Sold Out y a otra cosa.

A las 21 se subió al escenario el salido de Mardel, el que se presentaba por primera vez en su ciudad. Bhavi junto a su banda hicieron vibrar al público con varios de sus éxitos. Después de tocar en el primer día del Lollapalooza 2019, y de varias fechas por la city porteña, el trapero se calzó su tapado e interpretó un prolijo set de unos 30/40 minutos aproximadamente.

Fueron 9 temas en donde Bhavi demostró por qué es uno de los artistas argentinos con más reproducciones. «Bésame», «Visa», «9070» y «No lo entiendo» fueron sus primeros temas, como para que la gente se vaya preparando para lo que se venía. Apenas una hora antes de subirse al escenario, el belga-argentino compartió en sus redes sociales un tema inédito junto a Paco Amoroso: «Glitter». Este track venía generando mucha expectativa, sobre todo por la promoción del trapero en sus redes sociales. El video oficial ya cuenta con más de 500 mil reproducciones. Y por supuesto no podía dejar pasar la oportunidad de estrenarlo en vivo, sobre todo teniéndolo a Paco con él. Ulises Guerriero subió al escenario con toda la energía que lo caracteriza y transformó la atmósfera del TRI.

Cuando terminaron con «Glitter», Paco dejó el micrófono y Bhavi continuó con su repertorio. «Déjeme ser», «Piso», «Basta» y «Te necesito» cerraron una presentación que dejó al público a punto para el plato fuerte.

«La buena música murió». Pequeña frase para comenzar la noche.

Cato Guerreiro es de esas personas que transmiten algo diferente, algo que no se ve en todas partes. Es único. Desde el primer momento que se paró en ese escenario, todo cambió. «Terrible Kiko» fue la elegida para inaugurar un setlist en el que repasó sus dos últimos EPs POVRE y LIVRE, como así también varios de los sencillos que explotaron en las diferentes plataformas musicales.

El primer gran momento del show de Ca7riel y Paco Amoroso fue cuando comenzó a sonar «A mí no». Lugar donde mirases, lugar donde veías gente bailando y saltando. «No me llegan lo’ Roca» retumbó por todo el Club TRI.

La vara estaba altísima. La ATR Band, la agrupación que ya toca hace un tiempo con ellos, son un complemento perfecto para el dúo que se desenvuelve de manera natural sobre el escenario.

Se bajó como medio tono con «Vibra Baja», canción que pertenece a LIVRE, y despúes fue el momento de Cato y su guitarra en un jam que demostró el virtuosismo del nacido en el barrio porteño de La Paternal. Allí desplegó todo su talento, nada de voz, sólo él y su instrumento. 

Ya sin su guitarra en mano y con el micrófono nuevamente en su poder, «No Aterrizó» y «Gatxs» continuaron la fiesta. Y para seguir metidos en LIVRE«Vibra Alta» hizo su aparición. «No quiero ser el prócer sino el pájaro que en su estatua posa», es una frase tan potente como hermosa.

Los otros grandes momentos de la noche estaban por llegar. 

«Nosotros también queríamos tener nuestro tema pop», decía Ca7riel en el Main Stage 2 de Lollapalooza Argentina. Traigo esta frase acá porque fue lo primero que recordé cuando comenzó a sonar «OUKE», este tema que explotó y que no parece tener un techo. Fue sin dudas la canción que más se escuchó por parte del público, letra por letra. Un éxito por dónde se lo mire.

Como no podía ser de otra manera, se despidieron a lo grande, con «Jala Jala». Apenas comenzó el tema, los fanáticos empezaron a hacer una gran ronda, preparándose para este gran final. «Yo tengo cadena de chala» fue un sólo grito en el TRI. Enorme cierre para una noche perfecta en la que nuevamente Cato Guerreiro Ulises Guerriero demostraron que están para quedarse. Mentes jóvenes y con un espíritu que no se ve en todas partes.

Fotos por POGO

Naranja Büm festejó en casa su nuevo disco

Naranja Büm presentó el sábado su primer disco «Los Días de Gruvencio» en la intimidad e hizo vibrar todo Camet. Cazhador calentó la previa y dejó el volúmen alto para que el trío suba a detonar todo. Foto por Seba Pogo Tavano.

|Por Jeremías Laffitte|


Siempre nos resulta fácil, como músicos, quejarnos. Echarle la culpa a la escena, al público, al estado, a la industria, a quien sea. Y aunque muchísimas veces tengamos toda la razón del mundo, ahí muere nuestra iniciativa. Ahora bien, cada tanto viene algún proyecto a pegarnos una cachetada y a ponernos de nuevo en fase, haciéndonos entender por dónde se construye, a costa de qué y, en definitiva, qué es lo importante.

Naranja Bum es un trío de Rock que viene sonando desde hace un par de años, con riff pesados y muchísimo groove. Y el sábado presentó su primer disco en un evento íntimo. «Los Dias de Gruvencio» estará disponible en todas las plataformas en los primero días del mes de Mayo.

Si vivís cerca de Camet, puede que el sábado a la noche hayas tenido ganas de mover un poco la cabeza y no hayas entendido bien por qué.

La noche arrancó con birra y hamburguesas para todos, mientras Marilina Bertoldi, Mustafunk y Huevo, entre otros, sonaban de fondo. Unos 40 amigos y familiares charlaban y disfrutaban de un patio que no tenia nada que envidiarle a los escenarios de mardel.

Cerca de las 23.30, Cazhador llenó el barrio de Stoner y aflojó cimientos. En un set de 35 minutos, se pasearon por las cuerdas mas graves y poblaron de crash el escenario.

Un rato después, fue el turno de los dueños de casa. Abrió el set “Oscuras Luces”, donde se dejó en claro el valor que tiene para el trío la camaradería y la amistad. Después, “Roquefort”, corte de difusion del disco, se mostró en una versión rabiosa, con Mati dándole duro a su 4 cuerdas.

El publico disfrutaba por los músicos y viceversa. El «Pelusa», con su pegada característica, cortó una serie de aplausos y Facu nos sorprendió con una melodía que estaba ya en nuestras cabezas desde hace mucho tiempo. Una exquisita versión de «Yendo De La Cama Al Living» amuchó al público y los obligó a sacarse, si quedaban, las ganas de moverse un poco más. Así, y encarando la recta final, el trio invitó a German Desia, integrante de Alfonsa, a calzarse otra Les Paul y tocar los ultimos dos temas que completan el disco: “Florencia” y “Mil Charcos”.

El evento fue un éxito total. Y no soy objetivo, porque nunca podría serlo. Ver a un grupo de personas transformar un patio en un hermoso escenario, gastar un montón de plata y después no cobrar una entrada, poner a trabajar a todos los miembros de sus familias y bancarse los bardos con los vecinos me impide ver las falencias.

Todo lo que hicieron fue para regalarle a su público un recital memorable, cargado de letras que explicitaban lo que se veía en el ambiente. Puede que los pibes sigan acomodando ese patio mientras yo escribo o mientras vos lees la nota, pero claro está que todo la gente presente se quedó con la sensación de que es así como se hacen las cosas para cambiar un poco lo que decía en el primer párrafo. Felicitaciones Naranja, hicieron todo bien.

Pepo San Martin presentó «Ministerio Del Interior» entre risas y amigos

Pepo San Martin presentó en vivo su disco solista «Ministerio Del Interior» en la Sala Melany, en un show donde el humor, el cariño y la buena música estuvieron presentes. Fotos por Victoria Baamonde Meyer.

|Por Marcos Gabarain|


La presentación del show estuvo a manos del conductor de Maldita Radio y amigo personal de Pepo, Martín Echevarría, quien con mucha altura invitó a la audiencia a disfrutar de lo que terminó siendo una cosa muy íntima. Echevarría recalcó la cuestión hogareña del proceso creativo de «Ministerio Del Interior» y generó con sus palabras el clima necesario para que San Martin saliese al escenario.

“Nunca vi tanta gente en mi casa”, dijo Pepo al sentarse frente a la concurrencia. «Nunca», valga la redundancia, fue la primera canción que ejecutó en la noche, la cual se vio un poquitito empañada por el bullicio de un ocurrente tributo a Michael Jackson que se llevaba a cabo en la otra sala del teatro, hecho que no quedó aislado y fue un suculento material para el ácido humor del guitarrista (“Es increíble que haya gente viendo un tributo a Michael Jackson”).

En el medio del set llegaron dos inéditos: uno llamado “Canción de protesta 1”, una elegía contra el poder con referencias del boxeo (“Él va a levantarse/aunque cuentes nueve”), y una especie de recuerdo fotográfico del día de la asunción de Mauricio Macri como presidente de la nación (“El poder real nunca tiembla”, afirmó en un impasse).

El primer invitado, su amigo “Juanete”, se subió en dos ocasiones a ayudar con una segunda guitarra y unas armonías bien ensayadas. Es más, en varias oportunidades Pepo repitió el estribillo para que la gente pudiera disfrutar de esa magia que sólo brinda la unión de dos o más voces al unísono.

La gente le prestaba mucha atención. El silencio era raro, causado a la vez por su humor y por el poder de su palabra. Cabe resaltar que el porqué de las canciones fue explicado por el cantautor, a modo de viejo trovador.

“Nadie”, uno de los temas más destacados de “Ministerio del Interior”, logró un ambiente sombrío y pensativo gracias a la hipnótica guitarra de la estrofa y el sentido estribillo. Posteriormente, llegó un cover de “Heart Of Gold” de Neil Young, uno de sus mentores Folk, con la armónica. A pesar de declararse «de fibrocemento hablando en inglés», su pronuncación fue acertada.

“Padre” fue un hermoso homenaje a su progenitor y a aquellas tardes en las que escuchaban a Bob Dylan en su habitación. Fanático de las «road movies», una pizca de ese amor por las escenas ruteras fue representada en la ejecución de “Primero”, junto a Juanete. El solo de guitarra fue exquisito.

Paternidad sincera. Llegó cerca del final el momento de dedicarle una canción para su hijo, que según Pepo “vive en la misma casa que yo, pero nunca lo veo. Habla mucho con su madre, pero de vez en cuando pasa y me da un abrazo”“Mirá” sonó a pura guitarra con las palmas de la audiencia y se mereció un gran festejo en el desenlace.

Las anécdotas trasparentes y desopilantes llevaron el hilo de la jornada. Hasta hubo un pequeño intervalo para que el guitarrista pudiese ir al baño.

Pepo San Martin es una persona a la que le gusta desacreditarse. Eso lo hace diferente, y ese anti rock star que derriba su propia imagen, por momentos se muestra humano y deja los chascarrillos: “Gracias, han sido un amor”, dijo frente al micrófono, visiblemente emocionado, se levantó y se fue.

Nos fuimos más humanos y más sueltos de aquel teatro, con ganas de volver a ver al Pepo de esta manera. Echevarría anunció en la antesala del show que eramos unos privilegiados, ya que este show no se va a dar de manera frecuente en el futuro. Eso le dio un plus a la cuestión, aunque duela. Este humilde servidor implora lo contrario.

 

Tamaryn llegó con su pop a corazón abierto

Tamaryn se presentó por primera vez en la ciudad de Mar Del Plata el pasado viernes en Teatriz, donde Tomates En Verano ofició de telonero. La fecha mostró una paleta de colores pop y noise compatibles a los tiempos venideros. Fotos por Claudio Gustavo Torres.

|Por Marcos Gabarain|


Los viernes son el alivio de la semana, sin lugar a dudas. No para todos, pero la mayoría de las personas ya siente otra energía en el cuerpo. Fue bueno empezar el fin de semana con una artista internacional en la ciudad. 

A la musicalización de Romina Lee le sumó a la previa expectativa y gente dispersa por la amplia sala de Teatriz. Tomates En Verano se subió al escenario con su noise melódico y un Pedro Moscuzza que no pareció perder nunca el tacto y el ritmo.

Carina Monjeau puso al frente su bajo, y su voz se entremezcló con los arrebatos sonoros del guitarrista Ignacio Giobellina. La banda se mostró siempre agradecida y supo lidiar con unos desajustes de sonido que desvanecieron al corto tiempo.

El plato fuerte de la noche no tardó en venir. Tamaryn dispuso de un guitarrista y un bajista, sumados a una bien mezclada pista que aseguró que la neozelandesa se sintiera a gusto arriba del escenario. Las luces y el humo tuvieron un rol importante para seducir al salón, que se fue colmando en la antesala, y establecer el ambiente de pop retorcido y escénico.

Como había anticipado la propia cantante en dialogo con Duias Music, no se refirió al público salvo por un modesto «Thank You». No es su costumbre. Prefirió entablar una comunicación a través de la voz y sus súbitos movimientos corporales.

El show de Tamaryn fue muy bueno, conciso y lleno de emociones palpables: Teclados estridentes, melodías cargadas de nostalgia y ritmos variados que se trasladaron al público.

Es una artista que busca lo crudo de la expresión, lo más primal posible para que sea limpio y genuino. La oceánica pelirroja basó su presentación en la entrega de 2015 «Cranekiss» y algunos singles lanzados en el último tiempo. Su inminente disco «Dreaming The Dark» será una buena prueba y estoy ansioso por oírlo.

No es algo usual que tengamos material de otro continente en Mar Del Plata, y siempre es bueno acudir y apreciar. Cada show que llega tiene que mostrar y llevar a un crecimiento.

Iroko en el Colón: ritmo primal

El ensamble de Música fusión africana Iroko presentó su espectáculo anoche en el Teatro Colón, en lo que fue la segunda y última función del verano en el espacio municipal. A pesar del frío, El público se acercó y deliró ante los tambores. Fotos por Bautista Prusso.

|Por Marcos Gabarain|


A un lunes tan frío le hacía falta el ardor del tambor. Justa y precisamente, Iroko fue la solución. Con una muy buena convocatoria y una puesta en escena a puro color, el grupo que germinó en la escuela de percusión africana Bembé hizo danzar y danzar.

Cerca de las 23:30, el director musical de la banda Fernando Waiman apareció a través del telón, y en la intemperie del medio escenario, se sentó a introducir el espectáculo con su N’goñi. Una nota final atravesó el aire, el telón se alzó hacia el techo del Colón y el espectáculo dio su estocada inicial con más de 15 músicos en escena.

El show no pudo estar más pulido, con cada tuerca aceitada y un cambio constante de roles que hizo del proceso algo muy dinámico y fluido. Coros, clarinetes, cambios de vestuario, máscaras, baile y texturas africanas de fondo ilustraron una y otra vez ese pulsar de tambores que proviene desde muy adentro.

Entre subidones de ritmo y el acompañamiento del público, la conexión fue orgánica. El ritmo siempre es el que te lleva, y el lenguaje es universal. Un claro ejemplo de dicha universalidad es cuando se fusionó la musica africana con el candombe.

Créanme que estoy haciendo el máximo de mis esfuerzos para describir algo que claramente hay que presenciarlo. El trance es único y sólo se palpa in situ.

El final fue algo asombroso: después de unas emotivas palabras por parte de Waiman, la última fusión de la noche incluyó a 4 bailarines folklóricos y a todos los participantes en el escenario. De repente, los tambores dieron un golpe que desembarcó en un río caudaloso de aplausos y gritos.

Promediando las 01:30 de la medianoche, todo ser que presenció a Iroko en el Teatro recibió una revitalización en la sangre, un ritmo primal que galopa como el corazón y las moléculas de aire en la tierra. Quien cree que en esta ciudad no hay propuestas diferentes, desafiantes y a pulmón, no es de mi agrado. Esto es autogestión, sudor y ambición por brindar algo especial.

Brindo por Iroko y por la Escuela de Percusión Bembé

Gastón De La Cruz lanzó «Continuum»

El guitarrista Gastón De La Cruz lanzó el disco «Continuum» con una formación envidiable que ejecuta un jazz ecléctico con sello local. Influencias, amigos invitados y la continuidad inocua del género.

|Por Marcos Gabarain|


El Disco

«Continuum» se grabó en Artefacto el pasado 8 de octubre por Agustín Seresini, quien se encargó también de la mezcla. A De La Cruz lo acompañan Matías Rivara en trompeta, Federico Viceconte en saxo tenor, Pedro Carignan en contrabajo y Luciano Monte en batería.

Luego de una «Intro» entre seductora y caótica, con algún que otro estallido de baterías, trompetas y guitarras, «Continuum» se abre paso con la primera parte de «KBZ (La Turca)», una especie de vals jazzeado y conducido por la trompeta sorda de Matias Rivara.

La «parte 1» desemboca en la «Parte 2 (Elemento Parcial)», donde la intención es lenta y sincera, hasta que la base rítmica de Luciano Monte y Pedro Carignan te llevan hacia una especie de de embrujo floydiano. Las lineas de trompeta y saxo tenor, ejecutadas por Rivara y Viceconte, son estocadas de emoción y serenidad en el momento justo.

En «KBZ III» los créditos van para Monte y su batería sincopada, descentrada, arrebatada. Riesgos acelerados que recuerdan al Radiohead más jazzero de «In Rainbows». De La Cruz muestra sus dotes de arreglador medido y sigiloso, con arpegios recurrentes que brindan estabilidad y una secuencia de colchones de cuerdas eléctricas.

Ya promediando el ocaso del disco es cuando De La Cruz saca a pasear su guitarra. «KBZ IV» comienza con su intención a flor de piel, una bigüela de tono cuidado y unos platos distantes para endulzar lo que luego se convierte en una danza que hechiza con los caños.  Luego de unos abruptos cortes, llega el momento de que Carignan haga valer la fortaleza de sus dedos con un solo de contrabajo rebuscado y solemne. Mientras tanto, Rivara sopla desde una cúpula distante con una trompeta llena de eco. Hacia los minutos finales, el también miembro de Niki Lauda agarra la posta con una distorsión para la ocasión y pela un rato.

La quinta y última parte de «KBZ» comienza amenazante y serpentea alrededor de la leve instrumentación de batería, con otra gran presencia de Carignan en contrabajo. La complejidad de las canciones emergen hasta las rebuscadas melodías de ésta, donde una especie de «pregunta y respuesta» de los vientos hacen una dinámica salpimentada con buen gusto. A este juego de líneas se suma De La Cruz al mando de un solo ascendente y descendente que genera una ruptura hacia algo más cargado.

«Rio Nanchy» es el arrivederci. En 4 minutos, las escobillas de Luciano Monte cargan la atmósfera y le dan ese aspecto lluvioso a la obra, que pulula con olor a mar. La selección de canciones está friamente calculada como para que la intensidad y los momentos álgidos puedan disfrutarse.

La Entrevista

-¿Cuál fue tu primer contacto con el Jazz?-

-En principio, cuando fue por elección, me acerque a la parte más fusionera con Scofield. Un amigo me pasó el link de «Up All Night» y algunas cosas sueltas de «Uberjam» y me dijo: «mirá escuchá esto». Al principio no entendí nada, por que yo tenía otra estructura de lenguaje musical en la cabeza, pero me encantó. De ahí me puse en contacto con Seba Del Hoyo, que fue mi primer profe del género. Empecé a estudiar composición también. Siempre me gustó hacer mi música, al principio fue muy frustrante por que yo tocaba hacía como 10 años  la viola y fue como empezar de cero, jaja.- 

-¿Cómo te sentís al entrar a un estudio?-

-Me encanta. De muy chico supe que quería vivir con la música, y poder hacerlo y dejar un registro de eso me parece fantástico. Para mi la música es una celebración. Por otro lado, está siempre la exigencia de hacerlo de manera profesional, formarse, ir con una idea clara sobre cómo querés que suene el disco y tocar bien, obvio-

-¿Qué experimentas al grabar tu propia música?-

-De vuelta, es una celebración. Imaginate que uno trabaja sobre una idea, le da vueltas y formas al asunto, llama a los músicos, con todo lo que eso implica, se juntan a tocar tu música y hacen que todo suene bien. En el mejor de los casos, se involucran colectivamente en el proyecto y todo eso después queda plasmado en una obra. Por más que quizá a la distancia lo escuchás y decís «bueno no me gustó tal cosa como la toqué o como quedó»,  hay una energía en la situación de entrar al estudio que creo que vale por si mismo. Para mi es una suerte de ritual.

El proceso de composición de las canciones fue, según el propio guitarrista, «un proceso largo, por que no lo hice pensando voy hacer un disco que se llame «x»… y toda la cosa de antemano». Algunas obras se originaron gracias a una materia de armonía que Gastón estaba cursando en el momento. Radiohead juega un punto crucial en el «mood» de los temas, y De La Cruz admite que «Si bien los discos del grupo son todos diferentes, creo que tienen un audio que vos decís «son estos tipos». Y un poco eso es lo que quería que tuviera la música de esta serie, que escuches todos los temas por separado pero sintiendo que se parecen un poco entre si y son parte de una unidad, o una Continuidad, justamente (en relación al título del álbm)».

-¿Creés que tu música tiene una proyección que excede al jazz?-

-Pienso que si, pero no como una instancia superadora, ni en pedo. Simplemente por que creo que como a muchos músicos de mi generación, no sólo que nos criamos escuchando otra música y el bagaje es distinto, y eso es algo que aflora y hace al lenguaje de las composiciones. Yo creo que el jazz es una música en constante movimiento y es dónde más libre me siento.-

-¿Qué aportaron los músicos invitados a la dinámica de las canciones?-

-Los llamé para tocar por que los conozco, sé como tocan y además comparto otros proyectos con muchos de ellos, entonces sabía que iba a ser fácil de hacer sonar. Son músicos que están en constante actividad. Fue todo un desafío, por que siempre grabé discos en grupo, y aunque compusiera y llevara todo muy resuelto, siempre había una instancia de consenso entre todos. Acá no. En un momento, les pregunté a los músicos qué opinaban si usaba un trémolo en un tema y me dijeron: «Es tu audio, tu música».-

«Continuum», el nombre del disco, surgió al final del proceso. De La Cruz optó por el concepto «para reafirmar la idea de serie, de una unidad. Algo que empieza, transcurre y finaliza pero nunca deja de ser parte de un mismo devenir«. En un principio, la idea era utilizar la palabra en castellano, «Continuo», pero decidió no hacerlo ya que «se me adelantó Avishai Cohen».

El disco tendrá una presentación en vivo, aunque las canciones que conforman el mismo ya han sido ejecutadas en vivo en varias ciudades del país (Rosario, Bahía Blanca), pero Gastón también admite que « a contramano de lo que se puede pensar lógicamente, para mi el cierre fue grabar la música. La presentación será una formalidad, pero ya lo hemos tocado y lo seguiré tocando.»

«Yo creo que es lo bueno de este género. La música se reinventa en cada toque. En este momento estoy escribiendo (y estudiando ¿cómo?) arreglos de música mía para un ensamble un poco más grande, un noneto. Eso me tiene más entusiasmado, siempre pensar en lo que viene.»

Venvs lanzó su disco debut, «Intro»

Venvs lanzó este mes su primer disco «Intro», una producción 100% marplatense de groove que oscila entre el funk, el R&B y el folk.


Venvs es el proyecto de Facu Díaz, músico local que comenzó a gestar las canciones que formarían parte de «Intro» en el año 2017 junto a los hermanos Alan e Ivo Rodriguez Grassi. Radicados en Capital Federal, los Venvs contaron con el aporte del bajista David Bucchieri y el tecladista Sebastián Cadorin («Miel») en la grabación del disco, que se llevó a cabo en Laboratorio de Sonidos y La Sonoteca.

El arte de tapa fue realizado por un amigo de la casa, el diseñador gráfico e ilustrador Agustín Panaggio. «Intro» pasa los 15 minutos de duración, y tiene planeado en el futuro cercano el lanzamiento de un videoclip de la canción «África», obra que abre el disco.

Locales Rock y Del Hoyo Trío se presentaron junto a la Sinfónica

Locales Rock y Del Hoyo Trío unieron fuerzas anoche y brindaron shows de alto calibre junto a la Orquesta Sinfónica Municipal.

|Por Marcos Gabarain|


Sebastián Del Hoyo y su trío mágico fueron puntuales para dar el primer golpe de una velada muy especial. Puyol y Dellasalletta acompañaron de manera suprema al reconocido músico marplatense. El guitarrista dejó fluir el diapasón, y su música se acopló magistralmente con una orquesta sinfónica que tuvo sus momentos de alto brillo. Entre banda y banda, la orquesta interpretó “Mambo”, una emocionante pieza de West Side Story escrita por Leonard Bernstein.

Inmediatamente después, hace su aparición Locales Rock y abre su show meta carnaval y clarinetes. En “Candombe Del Polo”, la unión de la pieza con la “Sinfonía Del Nuevo Mundo” (de Antonín Dvořák) fue un momento espectacular que tuvo de todo: armonías vocales y explosiones sinfónicas. La misma fue dedicada al padre del cantante y guitarrista Lucas Rodríguez Gianneo, quien se encargó de arreglar las canciones para la orquesta.

Del Hoyo subió al escenario y reafirmó su estatus de guitarrista superior para la ultima canción, la combativa «América Latina» que despidió una propuesta diferente y por demás interesante, con dos grandes exponentes de la música marplatense y una Orquesta Sinfónica Municipal que se acerca a los 100 años de historia