“Good Kid, M.A.A.D. City” a film by Kendrick Lamar

Cinco años no es mucho tiempo, es un poco más que un mandato presidencial, un mundial de fútbol o un par de conflictos entre Estados Unidos y algún país que tengan ganas de despojar. Está claro, el tiempo no convierte a los discos en clásicos, sino lo que ellos contienen y es por eso que en Duias Music celebramos fuertemente el quinto cumpleaños de “Good Kid, M.A.A.D. City”.

|Por Francisco Caram|


Kendrick Lamar pasó de ser un rapero más, a estar en boca de todos. Lo que creó no fue un simple álbum, sino que nos retrató lo que es la vida de un adolescente en el condado de “Compton”, California.

La perspectiva que nos da es cruda y sanguínea: formar parte de una pandilla e irte del Hood en patrullero/ambulancia, o coronarte en la música, algo para nada fácil por lo que se afrontaba día a día en las calles del barrio.

El relato no es cronológico, sino que se intercala entre track y track o intros y outros, así es como Kendrick decide darle forma a la historia para mostrarnos el rol que iba a teniendo desde pibe hasta que logra hacerse con el trono de Compton.

“Backseat Freestyle” y “Bitch, Don’t Kill My Vibe”, son una confesión propia del protagonista, en las que nos da a conocer todos sus pecados, como así también nos desliza una pequeña idea de lo que tiene pensado para su futuro: dinero, sexo y poder.

Es así como aparece “The Art of Peer Pressure”. en la que nos vamos de tour arriba de un Toyota blanco, a los palazos, de negocio en negocio, haciéndonos con todo lo que se interponga en el camino. El fin de esta, es el principio del álbum “Sherane a.k.a Master Splinter’s Daughter”, donde Kendrick decide desestimar el llamado de su madre para recibir a cambio, un poco de lujuria alejado del barrio.

El pibe quiere vivir de la música, quiere ser famoso y ser la cara de un barrio que chorrea marginalidad, delincuencia y conflictos sociales por todos lados. Es complicado sobreponerse a tal contexto, por lo que reflexiona sobre los posibles fracasos y como luchar cara a cara con Compton en “Poetic Justice” y “Good Kid”, junto con las colaboraciones de Drake y Pharrell.

Ya en el ecuador del álbum llega la cruda realidad de “m.A.A.d city” y “Swimming Pools (Drank)”: problemas con el alcohol, las bandas locales lo tienen entre ceja y ceja y la venganza le termina jugando una mala pasada a él y a la banda que de a poco lo quiere introducir en un mundo que no tiene vuelta atrás.

Así llega el punto de inflexión y el final de una historia que para él tiene final feliz pero para el resto no. Las última tres pistas de esta obra magistral, muestra un Kendrick renovado, compenetrado al 100% en la música, reflexionando sobre la vida de sus compañeros y del barrio. Siendo él, el chico bueno, que logró sobreponerse en la ciudad del mal.

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