Kuripana Casapalma y Félix y Los Sin Fritz: Noche 1 de fiesta

Kuripana Casapalma y Félix y Los Sin Fritz brindaron anoche la primera de sus dos fechas consecutivas en el Centro Cultural A la Vuelta de la Esquina. Con la sala colmada y una presentación informal con músicos invitados, las bandas amigas dieron una fiesta descontracturada y necesaria.

|Por Jeremías Laffitte|


“Donde ccave uno ccaven dos”, y donde ccaven 2 ccaven más de 75 personas disfrutando de dos de las bandas más consolidadas de la ciudad. Como ya hemos dicho en Duias music en charlas previas con los músicos, ambos proyectos no solo se encuentran ligados por estilos musicales, instrumentación e influencias, sino que la amistad expuesta arriba del escenario y la profesionalidad con la que se encara a la propuesta hacen de estas, dos bandas casi hermanas.

La noche de viernes es calurosa y el timbre del ccave suena cada vez con menor lapso de distancia. Quien dice 21, dice 22 y, cerveza y charlas de por medio, el puntapié inicial llega. Todo empieza con el “Big Bang”, y quizás haciendo un guiño a la historia de la humanidad o por mera coincidencia, los Sin Fritz eligen este tema para debutar. Entre ambientes detallados, solos cargados de buen gusto y mucha energía, la banda invita a Milton, de Rondamon, para cerrar así su primer set. Como? Ya?

Todos nos preguntamos lo mismo hasta que nos lo explican: La propuesta es innovadora. Ninguna banda toca antes, ninguna después. ¿La solución? Como cuando había que compartir el Sega con nuestro hermano, un poco para cada uno. 4 o 5 temas, para dejar a la gente siempre con ganas de un poco más. Amalgamar ambos proyectos, unirlos mecha a mecha mediante la invitación de músicos ajenos en el último track de cada set y dejarle paso a la otra banda.

Kuripana Casapalma sube distendida, relajada y con mucha potencia. No faltan los chistes entre amigos, los gritos del público ni las cargadas entre proyectos. Nacho se saca las ganas de pegarle a las congas del negro Constantino; Félix, de cantar algunas estrofas de “Caminando” y Joaquín y Pablo se comparten el piano a cuatro manos.

La calidad musical sobra y el público lo entiende. Cumbias y tangos, candombe y canciones, todo pasa y sin darnos cuenta tenemos 14 músicos arriba de un escenario, festejando la música. Quedarán ganas de más, pero creo que de eso se trata. El sábado (HOY?) la noche se repite y no hay motivo para perderse este gran show.

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