Picada De Batea #2: Hailu Mergia & His Classical Instrument

Hailu Mergia & His Classical Instrument, de 1985, es el disco elegido por Seba Acampante para su segunda columna de «Picada De Batea». Una historia más que interesante para los melómanos. Bienvenidos.


A veces en los Hospitales hay perros que siguiendo la ambulancia de sus dueños, quedan en la puerta, esperando la salida de estos. Los Perritos de Hospital son una fé bastante enternecedora, estos edificios no son lo que buscan, pero saben que dentro puede estar una respuesta a sus necesidades. Satelitales, quedan merodeando el barrio.

Durante años vivi frente al Hospital Privado de la Comunidad (si, gran nombre) y muchos de estos perros terminaban en la entrada de casa, con platitos, y un loco que les hablaba cuando necesitaban entender lo que estaba pasando. Necesitamos dialogar para no enloquecer. Y creo que por eso estabamos los dos ahi. Sentados frente al Hospital, entendiendonos como pudiesemos.

Hoy voy a hablar de una leyenda musical de Etiopía, Hailu Mergia. Hailu merodea el Aeropuerto de Washington en su taxi plateado. Sabe que a ese Aeropuerto entró su banda, la Walias Band, hace mucho tiempo, y aún no han regresado. 

A veces frena el taxi al lado de una plaza, o en una larga cola, esperando sus pasajeros. Momento ideal para sacar su teclado de la guantera y ponerse a componer. Pero vamos a los dias de gloria, si es que la gloria tuviese una fecha, volvamos a Casa. Su amada Etiopia. Comenzaban los 70 y Hailu tenia un trabajo privilegiado, acompañando musicalmente a turistas en el Hilton Hotel. Ayudándoles a comerse la película. Imaginense entrar al Hotel, y mientras estas llenando la ficha con tus datos tenés a esta tropa subiendotela: 

Había muchas bandas como ellos, eran parte de los servicios de los Hoteles, un clásico de la época. Pero ellos armaron una suerte de cooperativa, para lograr independencia. ¿como sería esto? Cada Hotel tenia un backline, un set up de instrumentos, e iba rotando las bandas que tocaban en ellos, los músicos nunca tenían sus propios equipos. 

Entonces la Walias fue revolucionaria, desde el punto en que hicieron un pozo común, se equiparon, y empezaron a tocar independientemente del circuito hotelero. Pudieron escapar de los covers, de los cursis pedidos de alguna pareja en luna de miel, y empezar a tocar su data original, los temazos que los presentaron al mundo. 

Pero no vine a contarles sobre Walias, sino de su tecladista, el gran Hailu Mergia. Etiopía, como cada país que despierta algún tipo de interés en un pez gordo, cayó en dictadura. En ese momento les ofrecen una gira a los Wailas, y encuentran una hermosa oportunidad para exiliarse de la mano de la música. 

Hailu, algo desorientado después de la gira, se abre un restaurant, y timonea su vida a los placeres del comer y cocinar. Hay muchos items que conectan cocinar con hacer música. Especialmente cuando es la comida tradicional, los sabores impregnados en el inconsciente, revivir melodías, silbar al ritmo de una especia, lo que sonaba cuando la probamos por primera vez. Quizás, cosas por la que la Salsa se llama Salsa, Hailu tuvo ese llamado de volver a hacer música. Ya sin banda, empezó a armarse un set up de habitación, provisto de un acordeón, un sinte moog, un rhodes y una caja de ritmos. 

Este set up le fue suficiente para pelar Hailu Mergia & His Classical Instrument haciendo alusión al Acordeon, instrumento que en los 50 había perdido popularidad en Etiopía, y él planeaba re introducir mediante este mix lo-fi de timbres contemporáneos y fraseos tradicionales. 

El Cassette es una gema. Editado en su país en 1985 por Kafia records, unas pocas copias, que en menos de 5 años perdió toda trascendencia, evaporándose entre el mar de musica de los 80, la industria musical a toda maquina, las olas de data, maquillaje, el estallido del videoclip, peinados con mas dedicación que la música en si. Fue el fin de Hailu Mergia solista 

Un buen día, Brian Shimkovitz, el fundador del sello “Awesome tapes from Africa” da con el cassette de Hailu, y lo reedita en un vinilo doble. Revolviendo bateas en Chile, doy con él, cuando la púa pasa por encima de “Sewnetuwa” me enamoro automáticamente.  La sensibilidad para mixar el acordeon con los sintes y la caja de ritmos, el trance que logra, como una suerte de Terry Riley del Africa profundo. 

Leyendo los textos del disco, leo que actualmente él conduce un taxi. Y me parecía tan injusto. Como los perritos que hablamos al principio, Hailu, desorientado, queda varado en la parada del Aeropuerto de Washington, a donde llegó en un principio. Su vinculo con Etiopía. 

En el baúl de su Taxi, lleva un teclado, donde aprovecha la cola de espera para componer. Me quedé fantaseando con toda la data que debía quedar ahí, en pausitas entre viajes, quizás sin registro. El año pasado, paseaba por París, y me pegué una vueltita por Balades Sonores, una disqueria chiquita en Montmartre, su tamaño engaña, la data que guarda adentro es impresionante. Super bien curada por algun freak entrañable. 

Me fui directo al fondo, a las cajas de Africa (el fondo no tiene bateas, son cajas apiladas con etiquetas como Senegal, Congo, Burkina Faso) y en Etiopía, me llené de alegría, cuando encontré un disco de 2018 de Hailu. Lo habían sacado del taxi para llevarlo de gira, a raiz de las reediciones de ATFA, no dude en llevármelo, y escuchando temas como “Yefikir Engurguro” uno puede imaginarse esos inviernos frios de Washington, y Hailu tocando su teclado dentro del taxi, con guantes sin dedos y vapor de suspiros. 

Mas tarde me enteré que volvió al Taxi. Pero este oasis de la gira, imagino que puso nuevas metas, reforzó los sueños, y sobre todo, le dió al gran Mergia, un abrazo del presente, un aire de trascendencia, una huella aún mas fuerte, que aquel injustamente desapercibido cassette de 1985. 

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