Recomendado del día: “Imán” de Once Tiros

En el 2011, Once Tiros, con 11 canciones, nos regaló rock uruguayo puro. Seis años después, en Duias, la recomendación que se merece.

 [Por Tomás Santini]


Si pensamos en las agrupaciones de rock charrúa con mayor relevancia en nuestro país, nombres como La Vela PuercaNo Te Va GustarEl Cuarteto De Nos son los primeros en venir a la mente. Sin embargo, Once Tiros demostró que tiene el poder musical necesario para estar junto a estas bandas con su disco “Imán“, lanzado en el 2011. La banda se formó en 1997 en Montevideo, y actualmente está integrada por Pablo Silvera (voz), Martín Maristán (batería), Juan Lerena (bajo), Santiago Bolognini (guitarra) y Bruno Andreu (guitarra). Junto a artistas invitados, realizaron este gran álbum de 43 minutos lleno de energía y letras memorables.

Sin más preámbulos, hablemos de música:

El disco arranca con un ritmo vertiginoso, que es una de sus características principales hasta el final. Para arrancar, “Nos dijimos todo” y “Llegando al principio” son una introducción clara y precisa. A subir el volumen y a disfrutar.

El rock uruguayo usualmente se destaca por su variedad de ritmos dentro de un mismo álbum. Sin embargo, este no es el caso. A pesar de que varían entre rock, reggae y ska, Once Tiros siempre mantiene la adrenalina y el grito charrúa en todo su esplendor. Esto se demuestra en los temas siguientes: “Tu postura“, Batalla sin luz” y “El don del niño“. Canciones con letras crudas, que describen la realidad y los problemas que afrontan muchas personas día a día. En estos temas se habla de enfrentar a la sociedad actual, la depresión y el insomnio, y hasta un posible futuro casi apocalíptico, respectivamente. Luego, con “Bendiciones“, el cantante describe el racismo que él mismo recibe por su “aspecto afrolatino“. De manera simple y sin muchas metáforas, Pablo Silvera trabaja las letras de manera efectiva y logra un impacto en los oyentes.

El disco continúa con un tono más alegre de la mano de “Mis amigos” y “Look cool“, que logran robar alguna risa con su ingeniosidad y sus dinámicas. Especialmente en el caso de este último, que cuenta la historia de un intento de “levante” en un boliche de una manera desopilante. Todo esto para darle paso luego a “Tiempo y dolor“, uno de los puntos más altos de estos 43 minutos. La banda retoma la emotividad y la crudeza, y las lleva a un nuevo nivel con el fin de crear un tema para el recuerdo.

Para terminar, dos últimas (pero no menos importantes) canciones. Primero, “Gente detergente“, que con un ritmo a toda máquina critica fuertemente a la sociedad y a la rutina, a la vez que demuestra como el amor ayuda a seguir adelante. Y en el final, “Un amor diferente”, una descripción de un músico bohemio y solitario que llega al corazón de los que escuchan del otro lado del parlante.

Y eso es todo. Sin hacer mucho ruido en nuestro país, Once Tiros creó un álbum de rock  puro que vale la pena escuchar. Infaltable para el historial de los amantes de la música rioplatense.

 

 

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