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Mustafunk y Circo Freak: un sismo de furia y baile

El sábado se vivió la vuelta de Mustafunk a la ciudad con el acompañamiento de los locales Circo Freak. Una noche de goce caliente y cochino.


El evento anunciaba su inicio a las 21. Fue una hora y media más tarde, sin embargo, cuando comenzó la acción arriba del escenario de Abbey Road. Era el turno de Circo Freak, quienes ya disponían del escenario para su particular formato. Una esquina para Javo Vinagre, su micrófono y sus dos equipos de viola, y atrás la gigantesca batería de Santiago «Croto» Petrucco.

Desde el minuto uno de su primera canción desplegaron el inmenso poder de sus furiosos riffs. La voz de Javo estuvo afiladísima y las arremetidas del Croto contra su instrumento hicieron temblar la avenida Juan B. Justo. Tocaron cerca de una hora y repasaron gran parte de sus canciones de Planeta Terror, su primer disco, para terminar con Meteorito, su último estreno.

Como particularidad, sumaron a un bajista para algunas de sus canciones, lo que los convirtió momentáneamente en un trío. Esto le permitió a la banda meterse en una faceta más distendida de zapada, en la que abundaron solos de guitarra. Concluyeron una sólida presentación de alma y rabia propia del grunge.

Llegó el momento de Mustafunk para pelar el Culo, su más reciente disco de estudio. Ni bien se abrió el telón, comenzaron a ejecutar sin pudor su música tan llena de buen gusto y groove. Enseguida todo el público se encontraba en un trance de baile y disfrute sin igual.

Repasaron canciones de sus discos anteriores, además del promocionado en esta gira. La gente saltó con aquellas de Salpica y cantó con las otras de Laboro Chamanik. Conocedores del primer día y nuevos oyentes se unieron sin ningún tipo de recelos, lo que influyó en una excelente relación e interacción de la banda con los oyentes.

La virtud del quinteto es tocar muy bien sus instrumentos, pero también acompañar sus aptitudes con un excelente sonido. La batería inmutable de Camila Marinelli lleva de la mano a todos con su solidez y permite el despliegue virtuoso de las guitarras de Agustín Marinelli y Serafín Rodriguez, y del bajo inmenso de Agustín Pettinato. Todo ese funk cochino es comandado por la voz líder de Martín Pedernera, poseedor de un vozarrón que canta líneas divertidas y particulares, y baila y disfruta como el fan número uno de Mustafunk.

Luego de una hora y media de su medicina, la gente comenzó a abandonar el establecimiento con resabios de una excelente jornada. La llegada de los del oeste bonaerense marcó uno de los grandes recitales locales en lo que va del año.